La Presidenta no asume plenamente su cargo
Sheinbaum Pardo, en una concepción provinciana, incluso aldeana, se cierra a dialogar con los que no piensan como ella.

Después de más de un año en el gobierno, Claudia Sheinbaum Pardo no se asume como Presidenta de todas y todos los mexicanos sino de solo una parte, de aquellos que identifica como sus simpatizantes. Así, siguiendo a su mentor y líder, López Obrador, su antecesor, se ubica como presidenta de partido y no de Estado.
Cuauhtémoc Cárdenas Solorzano, hombre de Estado, semanas atrás, en la presentación del libro Camino a la nueva República. Historia de las transiciones políticas desde 1988, coordinado por Porfirio Muñoz Ledo y Tatiana Alcázar, manifestó su preocupación, haciendo una clara referencia a la Presidenta, que no dialogue con los que piensan diferente, y dijo que el gobierno debe escuchar a sus críticos.
De manera textual expresó: “En estos días se manifiestan discrepancias y críticas muy fuertes hacia el Gobierno, pero se manifiestan también inquietudes válidas, y ahí es donde a mi me preocupa mucho que no haya diálogo. No hay diálogo y no se discuten las cosas, no se discuten los problemas. A mi me preocupa que no nos sentemos con el que tengamos diferencias”.
La Presidenta, como quien la antecedió, nunca se ha reunido con los dirigentes de los partidos de la oposición, los ignora, no se asume en su condición de jefa del Estado, que está obligada por el cargo a encontrarse con todas las fuerzas políticas del País, pero ella los ignora y desprecia, al ubicarse solo como representante de un partido, para el caso de Morena.
El ingeniero Cárdenas Solórzano, candidato a la Presidencia de México en 1988, 1994 y 2000, sostiene que “es indispensable abrir el diálogo entre los que tenemos diferencias, si nos oímos nada más entre los que estamos de acuerdo, muy a gusto y brindamos , pero creo que hay que hablar también con aquellos con los que no estamos de acuerdo y a lo mejor encontramos algo bueno, a lo mejor no, pero es algo muy importante”.
La Presidenta, muy cercana a las concepciones políticas de López Obrador, su mentor y líder, y al que en público, de forma constante, manifiesta su reconocimiento y admiración, imita su manera de ejercer la Presidencia de la República, que no se asume como Presidenta de todas y todos los mexicanos, sino solo de quienes piensan como ella. Y se niega, a asumirse como jefa del Estado, y sentarse a dialogar con las fuerzas políticas de lo oposición y de otros sectores, con posiciones propias, como la Iglesia Católica.
Sheinbaum Pardo, en una concepción provinciana, incluso aldeana, se cierra a dialogar con los que no piensan como ella. En su condición de jefa del Estado está obligada a buscar la unidad de la Nación y para ello es necesario, como lo plantea Cárdenas Solórzano, encontrarse con quienes piensan diferente en búsqueda de las coincidencias, para resolver los problemas del País. La Presidenta rechaza ser la cabeza del Estado, se siente bien solo ser la representante de los que piensan como ella.
Rubén Aguilar Valenzuela
@RubenAguilar
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