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Minneapolis, 7 de enero

Falleció una ciudadana estadounidense de 37 años, de nombre Renee Nicole Good y madre de tres hijos, tras haber recibido un balazo por parte de un agente ICE.

Jesús Canale

En la foto adjunta, del miércoles pasado por la noche, vemos en la Oficina Oval de la Casa Blanca al presidente Trump en el centenario escritorio “Resolute” de roble y caoba, también a la asistente presidencial Natalie Harp mientras muestra a unos reporteros del Times asignados a la Casa Blanca un video del fatal incidente ocurrido varias horas antes en la ciudad de Minneapolis durante un rastreo de migrantes por agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), en el que falleció una ciudadana estadounidense de 37 años, de nombre Renee Nicole Good y madre de tres hijos, tras haber recibido un balazo por parte de uno de los agentes al momento que ella conducía su automóvil para alejarse del sitio.

Ese y otros videos y fotos fijas grabados desde teléfonos celulares de ciudadanos comunes así como de los agentes del ICE, han sido reproducidos y analizados innumerables veces por las autoridades federales, estatales y citadinas, también por buen número de medios de comunicación y desde luego, y a estas alturas, por quién sabe cuántos millones de personas dentro y fuera de ese País.

Revisé varios videos pero en especial uno de ellos -el que parece ser el más reproducido- tomado por una testigo de nombre Caitlin Callenson del que se muestra una repetición en cámara lenta (https://www.youtube.com/watch?v=F7MVcJdJPxI) mientras el vehículo de Renee tipo SUV (estilo camioneta) se coloca para bloquear el paso a los vehículos de ICE.

En la reproducción lenta del video puede apreciarse cómo al reiniciar ella una lenta marcha del vehículo para alejarse del lugar, se ve cómo la llanta delantera del lado conductor gira hacia la derecha evitando golpear al agente de ICE que estaba frente al vehículo apuntándole a ella y es en ese instante cuando se escucha el primero de tres disparos cuya bala penetra por el vidrio frontal quedando el auto sin control para estrellarse con un automóvil estacionado a unos metros del lugar.

El proyectil penetró la cabeza de Renee Nicole. Un hombre desde dentro de un automóvil cercano manifiesta ser médico y pide autorización para ir a revisarla -“tomarle el pulso”, gritó- pero no se le permitió y un agente le grita que ellos tienen su propio personal de salud (¡así son algunos protocolos!), aunque una testigo dijo más adelante que los servicios médicos tardaron “quince minutos en llegar”, según aparece en el citado video.

El alcalde de Minneapolis, del Partido Demócrata, horas después indica en una comparecencia pública y ante la prensa, que no se trató de un acto de defensa propia por parte del agente de ICE y refirió que las políticas que mueven a las actuales autoridades migratorias han traído al pueblo norteamericano no más seguridad sino caos. Hasta aquí lo más prevaleciente hasta el día el día del incidente.

Ayer viernes las participaciones de opinión por parte del oficialismo del más alto nivel así como de la oposición y de la ciudadanía norteamericana han vuelto a mostrar la más ensanchada distancia entre unos y otros evidenciando la división hasta en una materia tan sensible como es la desgracia de una joven madre que muere por un motivo tan bofo dejando tres niños huérfanos.

En lo personal pienso, después de ver varios videos y los incipientes análisis y peritajes del caso, que por lo menos hasta este momento, no es la certeza de lo que pasó o no pasó en este incidente lo que anima a las mayorías sino -otra vez- las ideologías enfrentadas, que no teniendo nada qué ver con la veracidad de los hechos, imponen una intensa mentalidad que raya en el autoengaño y el delirio.

Y no lo neguemos, así como allá lo es igual aquí. O peor. Algunos dicen que “partido mata cerebro”.

Jesús Canale

Médico cardiólogo por la UNAM.

Maestría en Bioética.

jesus.canale@gmail.com