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La soberanía sale muy cara

México tiene hoy la gasolina más cara entre los 10 mayores consumidores del mundo...No es casualidad.

Eduardo Ruiz-Healy

México tiene hoy la gasolina más cara entre los 10 mayores consumidores del mundo, de acuerdo con una nota de Sebastián Díaz Mora publicada ayer en la primera plana de El Economista. No es casualidad. El precio alto responde a una mezcla explosiva: Impuestos pesados y dependencia de importaciones.

Primero, más de 10 pesos por litro son carga fiscal, principalmente IEPS e IVA. Segundo, entre el 50% y 60% de las gasolinas que venden en el País sigue llegando desde Estados Unidos. Eso importa, porque el litro importado no llega “gratis” a la bomba: Incorpora el precio en la costa del Golfo, seguros, fletes marítimos y ferroviarios, almacenaje, márgenes de comercialización y el costo del tipo de cambio. Sobre esa base inflada se imponen el IEPS y el IVA. Así, el impuesto termina afectando el precio final.

En 2026, la cuota específica del IEPS por litro es de 6.7001 pesos para Magna (menos de 91 octanos), 5.6579 para Premium (91 o más) y 7.3634 para diésel. A eso se suma el IVA de 16%, calculado sobre el valor del combustible más el propio IEPS. En los hechos, entre el 40% y el 50% del precio final que paga el automovilista, taxista o transportista son impuestos; de cada peso que se entrega en la estación, casi la mitad va al fisco.

El IEPS también funciona como válvula política. Cuando baja el precio internacional del petróleo y de la gasolina, Hacienda tiende a retirar estímulos y cobra la cuota completa, apropiándose de una parte del alivio que podría reflejarse en la bomba. Cuando sube el precio internacional, otorga estímulos para evitar un “gasolinazo” visible, sacrificando la recaudación para amortiguar la presión inflacionaria. Protege el bolsillo o la caja, pero no ambas al mismo tiempo.

Y la caja es lo importante. Para 2026, el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum proyecta recaudar más de 470 mil millones de pesos por IEPS a combustibles y otros productos. Ese dinero ayuda a financiar programas sociales que ese año requerirán alrededor de un billón de pesos. “Así se ayuda al pueblo”.

El problema es el método. Pemex no está abaratando el combustible: Está refinando caro. En noviembre de 2025, producir un barril de gasolina en el Sistema Nacional de Refinación costó 103.8 dólares; importarlo costó 86, un sobrecosto de 20.7% en contra de Pemex. Dos Bocas agrava el cuadro: La refinería Olmeca costó 21 mil millones de dólares, más del doble del presupuesto original, y mientras no opere estable y a plena capacidad, sus costos fijos por barril seguirán disparados. También se desplomó la ganancia bruta por barril: De casi 13 dólares por barril a poco más de 3, y Pemex Transformación Industrial acumuló pérdidas cercanas a 20 mil millones de pesos en el primer semestre de 2025.

Con esa base cara -internacional, logística y refinación- el IEPS cierra la pinza. En 2025 la cuota subió 4.5% y en 2026 3.8%: Centavos que, sumados, son cientos de pesos al año para quien carga cada semana. En el INPC, el golpe directo parece menor, pero el indirecto encarece el transporte y la comida. No es un accidente: Es un diseño que recauda todos los días de un consumidor cautivo. Y ahí está el detalle: La supuesta soberanía energética no la paga Pemex; la paga el País entero.

Versión ampliada y materiales complementarios en ruizhealy.substack.com

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