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Retos para 2026

En este 2026 es importante conocer, escuchar, evaluar, apoyar o desechar a quienes iniciarán su actividad proselitista en busca de candidaturas

Óscar Serrato

CASCABEL

Muy feliz año. Les deseo que se cumplan sus sueños, alcancen sus metas, disfruten cada día, que sus seres queridos gocen de salud y la alegría los acompañe en este 2026.

Iniciamos un año en el cual la oportunidad de hacer historia se nos presenta de nuevo. Urge frenar la erosión institucional de libertades individuales e instituciones garantes de derechos, es nuestro gran reto ante un Gobierno cada día más autoritario, poderes serviles, una oposición autocomplaciente, organismos intermedios capturados, ausencia de transparencia, corrupción desenfrenada y libertad de expresión acotada.

Ante la crisis de legitimidad de gobernantes emanados de inconfesables alianzas y triquiñuelas electorales, esa ausencia de legitimidad y capital político propio de los ejecutivos al mando nominalmente del control territorial que siguen pagando cuotas a sus mecenas públicos y privados, el umbral de lo permisible continúa en espiral descendente. La seguridad interior y pública está en crisis. Muertos, heridos y desaparecidos que el Gobierno insiste en tratar como estadísticas tienen nombre, rostro y familia. El ocultar la realidad con estadísticas ya no es posible, el culpar a quien los exhibe o quien se niega ser parte de esa creciente horda de propagandistas los presenta de cuerpo entero, deleznables dictadorzuelas y dictadorzuelos.

Las consecuencias en vidas, corrupción y libertades del haber encargado a las fuerzas armadas funciones ajenas a seguridad interior son evidentes. Vigente, más que nunca, la advertencia de Juvenal en Sátiras de hace 20 siglos “Quis custodiet ipsos custodes?” (¿Quién vigilará a los vigilantes?) al referirse a la guardia Pretoriana. El riesgo de acelerar la regresión democrática estará presente en las elecciones intermedias de 2027. La oportunidad de reencauzar está dada al igual que el riesgo de quiebre. El abuso del “pan y circo” al que hacia referencia Juvenal como distractor llegó a sus límites.

En este año en el cual es evidente que ya inicio el próximo proceso electoral para los suspirantes, conoceremos por sus actos quienes aspiran un México democrático y quienes autoritarismo. El discurso redentor de aquel falso Mesías llegó a su fin, derrotado por desgaste moral, corrupción propia y tolerada, así como el cúmulo de indicios de alianzas con grupos al margen de la ley.

El estatismo impulsado por la autodenominada Cuarta Transformación, que Sheinbaum aún defiende es una de las causas de la fragilidad de la hacienda pública. Un derroche de recursos en obras y proyectos capricho, iniciativas que ignoran toda racionalidad económica y planeación en su ejecución, así como la expansión de las transferencias de Gobierno tienen como consecuencia duplicar la deuda pública, recortes presupuestales en salud, educación, justicia, entre otros. La economía estancada con un crecimiento marginal, así como inversión fija y consumo. No obstante la fortaleza de las exportaciones, el PIB disminuyó en el tercer trimestre y se estima crecimiento de 0.37% en 2025. El propalar desde Palacio Nacional el gran logro de mantener una baja tasa de desempleo exhibe la negación de enfrentar la realidad en un País donde la informalidad aumentó a 55.4% y la pobreza laboral es de 34.4%. El incremento en el salario mínimo, una medida positiva para quienes participan el la economía formal, de no impulsar políticas que incentiven y permitan una transición a la formalidad de ese 55.4%, no será suficiente para erradicar un México desigual, detrás del discurso triunfalista se esconde el rezago de una mayoría que no se les da el trato de ciudadanos con plenos derechos, para quienes gobiernan sólo representan una cómoda clientela.

Superar el fracaso institucional que enfrentamos requiere de participación cívica y de combatir la rampante corrupción en el ejercicio de la función pública. Corrupción que inicia por elevar a quienes no están capacitados o no son competentes a puestos de responsabilidad, imputables aquellos que aceptan dichos nombramientos. Podríamos señalar múltiples ejemplos de ejercicio indebido de la función pública tipificado en el Código Penal, basta con confrontar los requisitos de los cargos con los atributos de los funcionarios nombrados, la impunidad de quien acepta y de quien los nombra es evidente. Las patentes de corzo a los descendientes, manifestación perversa de un recua que sólo llego para extraer, no pueden justificarse ni quedar impunes si buscamos avanzar.

En este 2026 es importante conocer, escuchar, evaluar, apoyar o desechar a quienes iniciarán su actividad proselitista en busca de candidaturas, el puesto no soluciona las carencias ni enmienda la moralidad, al contrario las agrava. Para quienes sueñan con impulsar a aquellos personajes del pasado basta con recordarles que en la pasada elección aquel partido invencible presentó como candidato a su Rodrigo Díaz de Vivar, su invencible Cid Campeador, mismo que perdió y habiendo asumido un escaño como primera minoría abandono su cargo.

Los retos del futuro no se van a solucionar con personajes del pasado, quienes han defraudado la confianza si se les da una nueva oportunidad lo volverán a hacer.

Busquemos candidatos dispuestos y con vocación de servicio público, ya basta de personajes que sólo buscan vanagloria, acumular fortunas y servirse del público. El futuro no es como se nos presenta, es como seamos capaces de imaginarlo y construirlo. Esta a nuestro alcance que 2026 sea un gran año, a trabajar en que así sea.

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