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Aquellos Informes

Mañana es el primer informe de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, a los 11 meses de haber tomado posesión. Ha sido sin duda un lapso complicado y muy atareado...

Ernesto  Camou

Batarete

Mañana es el primer informe de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, a los 11 meses de haber tomado posesión. Ha sido sin duda un lapso complicado y muy atareado: De lunes a viernes, tempranito, las “mañaneras”, continúa luego una jornada de labores que no necesariamente termina temprano; y los fines de semana los dedica a giras por diversas regiones de la República. Espero que, de vez en cuando, se tome uno o dos días para distraerse y tomar un respiro merecido y necesario: Que no deseamos que se fatigue y pierda concentración.

Desde hace muchos años estoy pendiente de los informes del mandatario. El primero que escuché fue el de Gustavo Días Ordaz en 1969. Esperábamos su comentario sobre la matanza de Tlatelolco del 2 de octubre de 1968, cuando el ejército reprimió una manifestación y causó cientos de muertos. Antes, Díaz Ordaz había señalado que “no estamos dispuestos a ceder ante la presión en nada que sea inconveniente, cualesquiera que lleguen a ser las consecuencias”. Casi un año después, en su informe de 1969, justificó la matanza cuando declaró: “Asumo íntegramente la responsabilidad ética, social, jurídica, política e histórica por las decisiones del Gobierno en relación con los sucesos del año pasado. Pero de lo que estoy más orgulloso, de esos seis años, es del año 1968, porque me permitió servir y salvar al País. Les guste o no les guste, con algo más que horas de trabajo burocrático”.

Eso lo oímos en Guadalajara: Habíamos seguido el movimiento estudiantil desde la iniciativa violenta del régimen, como fue el bazucazo contra la puerta colonial del colegio de San Idelfonso (julio 30 de 1968), sede de la primera universidad de América (1553), y entonces utilizado por la UNAM. Como respuesta los estudiantes convocaron (13 de septiembre) a una marcha silenciosa por la avenida Reforma, en la que sólo se escuchaban los pasos disciplinados sobre el pavimento. Tres semanas después vino la violencia asesina.

Ver y escuchar ese testimonio, descarado y desalmado del mandatario, me movió a estar atento a los informes anuales. Los he escuchado casi todos. Aguanté fuertes dosis de aburrida demagogia y muchos aplausos zalameros, pero a veces rescatábamos alguna frase o lapsus que arrojaba luz sobre la política y el devenir del País.

Estuvimos atentos a los informes de Luis Echeverría, nada buen orador, pero sí prolijo y aburrido. Le siguió José López Portillo, grandilocuente y frívolo; nos sorprendió cuando anunció la nacionalización de la banca en su elocución de 1982. Le siguió Miguel de la Madrid, al que, en su último informe (1988), Porfirio Muñoz Ledo le interrumpió su discurso, lo interpeló y derrumbó el mito del presidencialismo intocable.

Luego llegó Carlos Salinas de Gortari, con sus informes repletos de datos, pretendida eficacia y mucha complacencia consigo mismo. Ernesto Zedillo tuvo participaciones grises y descoloridas, lo mejor fue la respuesta del panista Carlos Medina Placencia a su quinto informe en 1999: Medina arremetió contra el Presidente, y criticó sin piedad su alocución: “Es momento propicio para recordar a usted, ciudadano Presidente, su compromiso formal públicamente expresado y hasta hoy incumplido (subrayo el juicio contundente), de mantener con esta Legislatura, una comunicación fluida y permanente…”. Y continuó con las críticas, duro y directo: Lo más divertido fue la cara sorprendida de Zedillo que intentaba guardar las formas ante la andanada del opositor.

Siguieron luego Vicente Fox y Felipe Calderón presidentes panistas que cumplieron con el trámite con algún decoro. Enrique Peña Nieto mostró, con sus disertaciones, que sí sabía leer. A continuación, llegó López Obrador que, para cumplir con las formas, entregó los informes por escrito y uso la tribuna para reiterar su mensaje político. Fue eficiente, claro y no le sacó a la polémica y la confrontación.

Mañana acude a la Cámara doña Claudia. Será su primer informe. Estamos interesados, y confiados añadiría: Es una dama muy preparada, sensata, fuerte y decidida. Se le agradece su dedicación.

Ernesto Camou Healy

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