Edición México
Suscríbete
Ed. México

El Imparcial / Columnas / Columna Sonora

Historias de la creación del mundo

El Señor hizo a la tortuga para perpetuar la vida mediante el amor.

El Señor hizo a la tortuga.

Primero hizo a la hembra, y en seguida al macho.

Cuando el macho vio a la hembra inmediatamente fue hacia ella. De hecho cuando todos los machos vieron a sus hembras inmediatamente fueron hacia ellas. No lo hicieron por propia voluntad: Ése fue el designio del Señor, quien dio placer al acto del amor como atractivo para perpetuar la vida. Para que perpetuaran la vida -él es la vida- el Señor hizo a todas sus criaturas.

Fue, pues, la tortuga macho hacia la hembra, y ambos hicieron lo que los machos y las hembras hacen.

El Señor, sin embargo, aún no había autorizado tales juntamientos. Llamó a la tortuga hembra -el macho se escondió en su carapacho- y le preguntó, severo:

-¿Qué hiciste?

Respondió la tortuga, atribulada:

-No me lo explico, Señor. ¡Todo sucedió tan rápido!

¡Hasta mañana!

En esta nota