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El crimen organizado y las Matemáticas

Una revista científica de muy altísimo -Science- publicó antier un artículo sobre el crimen organizado mexicano bajo el títuto “Reducir el reclutamiento de los cárteles es la única manera de abatir la violencia en México”.

Yo estaba al tanto de que las Matemáticas aplicadas a la investigación de operaciones se utilizan, por ejemplo, para organizar el tránsito vehicular de una gran ciudad o el tráfico aéreo de un gran aeropuerto pero me voy enterando de que una revista científica de muy altísimo -Science- publicó antier un artículo sobre el crimen organizado mexicano bajo el títuto “Reducir el reclutamiento de los cárteles es la única manera de abatir la violencia en México” cuyo primer autor es Rafael Prieto-Curiel (foto adjunta), un joven matemático graduado en México (ITAM), con postgrado en la Universidad de Oxford, actualmente en labor postdoctoral en Viena, Austria, y que años atrás trabajó en análisis estratégico en el Centro de Atención de Emergencia (C5) de la CDMX.

Su recién publicado trabajo ha provocado ya numerosas opiniones de grupos de expertos tanto en Matemáticas aplicadas como en cuestiones criminales. Pues a partir del propio trabajo de Prieto-Curiel y de otro similar que lo acompaña en la revista, así como de las observaciones de sus críticos haré aquí algunos comentarios sobre el tema. Lo primero que me ha sorprendido es que los cárteles mexicanos juntos representan el empleador que ocupa el quinto lugar a nivel nacional, con 175,000 miembros a su servicio ya sea como trabajadores de la producción y distribución, personal armado para la defenderse de los cárteles rivales y repeler la fuerza pública y aún sin tomar en consideración los “socios” intermitentes que no participan en acciones directas de violencia como banqueros, informadores, miembros del poder público o del sector negocios en complicidad. Tan impresionante cifra empata con la cantidad de personas que trabajan en los diversos centros y puntos de venta de la cadena Oxxo en todo el País. El personal al servicio de los cárteles muestra un flujo dinámico, con entradas y salidas constantes de los integrantes, simplemente considerar que en el acumulado de 2012 a 2022 el 10% de los asesinados y el 5% de los encarcelados del País pertenecían a algún cártel del crimen organizado y además habrá que tomar en cuenta a los desaparecidos de las diferentes organizaciones criminales. El asunto es que en total el crimen organizado pierde en promedio 200 elementos por semana, más de 10 mil por año, de manera que en los últimos diez años casi el 40% de los miembros de los cárteles activos fueron asesinados o encarcelados, pero a pesar de esto, la membresía de los cárteles juntos aumentó un promedio de 7 mil personas cada año lo que significa que, sacando cuentas, entre los 150 cárteles existentes habrán reclutado 19,300 miembros promedio por año para compensar las pérdidas por muerte o cárcel, y se ve que el miedo no es suficiente para menguar la tasa de crecimiento de miembros de un cártel pues en dicha década la planta ascendió de 115 mil a 175 mil elementos. Según los cálculos obtenidos y de continuar las mismas políticas gubernamentales en los próximos tres años la planta laboral de los cárteles crecerá un 26% lo que significará un aumento del 40% de víctimas de violencia y se estima que aún aumentando en 100% el encarcelamiento de delincuentes poco se frenaría el aumento de tales cifras pero la violencia iría en aumento. Prieto-Curiel y sus coautores afirman que el gran dinamismo del reclutamiento por parte de los cárteles se debe a varios factores, desde amenazas a las familias hasta las estrategias de atracción, por ejemplo, la publicidad de puestos vacantes para labores de “seguridad” y la solicitud voluntaria de jóvenes que encandilados por los sueldos o comisiones buscan contactarse con los reclutadores a lo que podría contribuir la eficaz propaganda que prestigia al crimen organizado en algunos ambientes. Los autores dicen que sólo la reducción efectiva del número de trabajadores para los cárteles sería suficiente y eficaz para abatir la violencia en México. Es interesante llegar a esta conclusión por la vía científica y, en especial, por los métodos matemáticos que han logrado reducir el caos vial en las calles y prevenir el caos aéreo. Es un loable intento de probar la ciencia en algo tan complejo como la violencia criminal.

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