¿Homenaje?
Al momento de prepararse para tomar Agua Prieta, los informes disponibles hablaban que aquella frontera era protegida por pocos efectivos.
Las derrotas transformaron a aquel hombre, la crueldad que habitaba en el personaje fue creciendo hasta convertirse en un veneno que derramó sobre inocentes. Al momento de prepararse para tomar Agua Prieta, los informes disponibles hablaban que aquella frontera era protegida por pocos efectivos.
Francisco Villa, había tomado una mala decisión y volvía a caer en el mismo error, subestimaba a sus oponentes. Además, el contexto internacional le daba un revés, los Estados Unidos le otorgaban el reconocimiento a Carranza, esto lo ponía en otra condición y limitaba la adquisición de armamento. Nuestro vecino ha sido y es un jugador en nuestra política y también en nuestros conflictos.
Las estrategias de combate, cargas de caballería y ataques masivos se estrellaban contra aquellos modernos nidos de ametralladoras hábilmente dispuestos, así como el innovador uso de las alambradas de púas, esto acabó con la afamada rapidez de la caballería de los atacantes.
Lo que desconcertó fatalmente a los villistas, fueron los poderosos reflectores alumbrando el campo de batalla, iluminación que ponía a tiro a los agresores. La derrota fue estruendosa, aquel afamado ejército quedó tendido a campo abierto en aquellos días de noviembre de 1915.
Villa, encolerizado amenaza Cananea, desiste. En un acto de exasperación ataca la capital del Estado, Hermosillo. La defensa fue aplastante, la estrategia volvió a fallar, el general Ángel Flores y Manuel M. Diéguez salvaron a la capital.
El general -molido por la derrota-, pone rumbo hacia La Colorada, avanzadas se acercan a San Pedro de la Cueva a inicios de diciembre. En los pueblos mexicanos de la época eran comunes las autodefensas, en el torbellino revolucionario para vecinos sin bando era muy difícil distinguir entre un bandolero y un revolucionario.
La defensa hace fuego y acaba con algunos hombres de aquella vanguardia. El oficial al mando, Macario Bracamontes, advirtió la confusión. Villa fue informado, al día siguiente se presentó en el poblado fuera de sí, ordenó el ajusticiamiento del pueblo por entero, el oficial Bracamontes -sonorense y villista-, discutió con Villa, después de esta acalorada disputa se modifica la condena: Únicamente los hombres.
En macabras tandas los fue ejecutando, el sacerdote se acercó horrorizado para tratar de parar aquello, fue inútil. A la tercera súplica del religioso, Villa sacó su pistola y le descerrajó un balazo en la cabeza, Andrés Avelino Flores Quesney, se desplomó sin vida.
83 vidas costaron el arrebato de amargura y furia; al final el general mandó saquear y quemar el pueblo, no sin antes dar licencia para violar y golpear a las mujeres.
Uno de los relatos más estrujantes pertenece a un sonorense testigo de aquella atrocidad, el general Miguel S. Samaniego, oriundo de Bavispe. Instruido por Diéguez para darle seguimiento a los atacantes, llega al poblado poco después de lo sucedido, narra con estupor lo que encuentra y el estado lastimoso de las mujeres y los sobrevivientes.
Samaniego denuncia en agosto de 1917, cómo aquellos villistas partícipes de aquellos hechos como Manuel Medinaveytia, escalaban posiciones sin rubor y ajenos al castigo.
La figura de Francisco Villa creció artificiosamente y se arraigó en los mexicanos; Samaniego, murió en un hotel de Agua Prieta en un simulado suicidio en 1929. Como antecedente de su verticalidad, fue el único militar sonorense que se negó a desconocer a Carranza y en 1929 rechazó secundar la rebelión escobarista.
El presidente López Obrador, anunció que el año 2023 será de homenaje a Villa, esperamos que el Gobierno de Sonora tome como ejemplo la dignidad de Miguel S. Samaniego y sea consecuente con las víctimas de aquel 2 de diciembre de 1915.
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