Tijuana

Un pasaje al pasado del Centro de Tijuana

El lugar se encuentra en la calle Segunda, entre la avenida Revolución y Plaza Santa Cecilia.

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Por Khennia Reyes

El Pasaje Villa Colonial es uno de los muchos tesoros que desde los años 50 se mantienen intactos en Tijuana: Las fachadas de los comercios evocan a uno de los pueblos de Guanajuato, las lámparas siguen alumbrado como si fueran nuevas.

El Pasaje Villa Colonial es uno de los muchos tesoros que desde los años 50 se mantienen intactos en Tijuana: Las fachadas de los comercios evocan a uno de los pueblos de Guanajuato, las lámparas siguen alumbrado como si fueran nuevas.

TIJUANA.- El Pasaje Villa Colonial es uno de los muchos tesoros que desde los años 50 se mantienen intactos en Tijuana: Las fachadas de los comercios evocan a uno de los pueblos de Guanajuato, las lámparas siguen alumbrado como si fueran nuevas.


El lugar se encuentra en la calle Segunda, entre la avenida Revolución y Plaza Santa Cecilia, del cual la señora Bertha Díaz, de 80 años, es una de las dueñas que luchan por mantener la esencia del folclor mexicano a través del paso del tiempo.


En un principio el pasaje albergaba oficinas de reconocidos abogados y dentistas, hasta que poco a poco los comerciantes de artesanías se fueron apropiando del espacio, lo que también favoreció al tránsito de turistas regionales, nacionales y extranjeros.


Y eso lo supieron aprovechar muy bien, contó la señora Berth; los vendedores hacían un “show” al elaborar las figuritas de cristal y alebrijes para que los visitantes conocieran el proceso y se animaran a comprarlos. 


“Siempre nos ha interesado que la gente se lleve una buena impresión de Tijuana y lo hemos logrado con mucho esfuerzo”, expresó.  


Bertha reconoció que actualmente las ventas son inestables, pero han aumentado los turistas, con quienes los comerciantes mantienen el compadrazgo para que por lo menos se lleven el toque de la picardía que gozan los mexicanos. 


En el marco del Aniversario 130 de Tijuana Bertha se mostró feliz de que el pasaje forme parte de la historia de la ciudad y contribuir para que los ciudadanos sean bien recibidos. 


Además felicitó a los jóvenes que se han unido a la preservación de los espacios emblemáticos porque, dijo, han sabido inyectarle su toque de juventud sin eliminar lo viejo. 


María Elena Cristol, una de las comerciantes que se dedican a la venta de artesanías de cristal, dijo estar agradecida con Tijuana por brindarle trabajo; en Michoacán no pudo conseguir su objetivo de tener su propio negocio.


Aquí en Tijuana ha conformado su familia, convivido con personas de diferentes nacionalidades, estadounidenses, chinos, rusos, ucranianos y aunque no entienda el idioma, a través de mímicas logran comunicarse. 


“Aquí por lo general los clientes y yo no nos entendemos si hablamos, por eso hacemos señas de cuánto cuesta, de que hay variedad si no le gusta la mercancía… pero es muy bonito y divertido para los dos, porque al final sí podemos entender lo más esencial para las personas que es decir gracias y hasta luego”, relató. 

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