Tijuana El consumo de drogas, principalmente de metanfetamina, se ha incrementado en el último año en el puerto de San Felipe

'Pega' adicción a San Felipe

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Por Saul Martínez

'Pega' adicción a San Felipe

'Pega' adicción a San Felipe

El consumo de drogas, principalmente de metanfetamina, se ha incrementado en el último año en el puerto de San Felipe, Baja California, de acuerdo a autoridades municipales y de los propios pobladores del puerto, en una tendencia coincidente con la veda impuesta ya hace más de dos años.

Por su parte, representantes del Instituto de Psiquiatría del Estado de Baja California (Ipebc) aseguran, en una afirmación conservadora, que el incremento de farmacodependientes corresponde al incremento de la población en este puerto, que, sin embargo, se mantiene en la cifra de poco más de 29 mil habitantes. Lo cierto es que el consumo de drogas es cada vez más notorio en el puerto.

Con la pesca limitada en el Mar de Cortés prolongada por más de dos años, la falta de empleo en el puerto deriva en inseguridad y consumo de drogas no es sorpresa ver a adolescentes y hombres ingiriendo cerveza, y en los puntos más oscuros, inhalando metanfetamina.

“El foco, el foco es lo que más vas a ver aquí. Morros, allá metidos en la playa, en la noche, pegándole al ‘crystal’”, comentó un residente de San Felipe.

“Definitivamente hay un problema de adicciones, en el malecón, diariamente estamos deteniendo a pedigüeños o gente intoxicada, molestando a turistas”, expresó el comandante de la Policía Municipal en San Felipe, Alonso Urrea Rivera.

La situación se complica con la distancia que separa a San Felipe de los servicios de apoyo y consejería en adicciones, pues estos se encuentran centralizados en Mexicali y dependen de cada vez que se trasladan al puerto.

Con el inminente regreso de los pescadores al mar bajo un marco regulado, el problema de las adicciones en San Felipe permanecerá si los tres niveles de Gobierno no atienden la problemática, aparentemente surgida por la falta de oportunidades laborales en la zona.

LA VEDA, PARA EMPEZAR
Por acuerdo del Gobierno Federal, desde el 10 de abril de 2015 se implementó una veda en el Mar de Cortés, en una zona de pesca compartida por San Felipe, el Golfo de Santa Clara y Puerto Peñasco, estas dos últimas comunidades de Sonora.

Esta suspensión temporal, que cumplió ya dos años, era para evitar la pesca comercial mediante uso de redes de enmalle, cimbras o palangres, operados por embarcaciones menores en el polígono destinado para la protección de la vaquita marina.

El Instituto Nacional de Pesca (Inapesca) mediante su oficio RJL/INAPESCA/DG/120/2015, de fecha 27 de febrero de 2015, emitió opinión técnica positiva acerca de la viabilidad de implementar la suspensión para disminuir el riesgo de captura de especies en peligro de extinción, como la vaquita marina.
Aunque se implementó un programa para compensar económicamente a los pescadores, no todos los que se dedicaban a la pesca se vieron beneficiados, sobre todo los que dependían de la cadena productiva de la pesca, como su conservación, comercialización y transporte.

En junio de este año, se publicó en el Diario Oficial de la Federación la prohibición definitiva en el uso de redes de enmalle para la pesca comercial en esta zona.

“Es definitivo, no es negociable”, señaló en su momento el delegado en Baja California de Semarnat, Alfonso Blancafort Camarena.

DE ADICCIONES
Solo dos centros de rehabilitación certificados son los que tiene San Felipe para el tratamiento de adicciones, señaló Edgar Germán Cosgaya Burgoin, subdirector de Programa de Vinculación y Control de Adicciones del Ipebc.

Aunque no hay un censo oficial que arroje luz sobre el nú- mero de consumidores de droga, Cosgaya Burgoin señala que son menos de 100 los internos de estos centros, aunque uno de ellos es considerado de “puertas abiertas”.

Uno de los centros, llamado La Nueva Canción, alberga entre ocho y diez personas, mientras que el Centro de Integración para Adictos y Alcohólicos (CIDA, A. C.) da atención a poco más de 50 internos de este poblado.

A través del Ipebc, se les da capacitación, consejería en adicciones y acompañamiento en el tratamiento de internos por adicciones de acuerdo a la Norma Oficial Mexicana vigente, así como a sus familiares, explica Cosgaya Burgoin. “La principal droga de impacto es la metanfetamina”, afirma sin dudar el coordinador del programa para el Control de Adicciones.

DAÑOS PERSONALES
Por lo menos, tres de cada diez adictos a alguna sustancia en el Estado terminan con una enfermedad mental, explica Blanca Fletes Villavicencio, coordinadora del Programa de Salud Mental Comunitaria del Ipebc.

“La metanfetamina es una de las principales drogas que hacen que se manifiesten los trastornos psiquiátricos”, añade. “La intoxicación por metanfetamina, lo que se toma como un síntoma, son las alucinaciones visuales, alucinaciones auditivas e ideas de referencia, que es pensar que alguien te persigue, que la Policía te persigue”.

Actualmente, existen 60 pacientes en San Felipe con diagnóstico de esquizofrenia, en pobreza extrema y sin servicios específicos de salud, salvo el Seguro Popular.

El tratamiento que otorga el Ipebc es mensual y le otorga medicinas. Al menos el 40% tiene antecedente con el abuso de sustancias. “El número de pacientes crece día a día, por la situación en la que se encuentra la familia”, comenta.

“Crece porque hay más necesidad, porque la familia no puede traer a su paciente hasta acá (Mexicali), hace falta que se destine más tiempo a los pacientes”.

Aunque tampoco hay un estimado de cifra negra sobre esquizofrénicos en San Felipe, es posible identificarlos como irritables, deambulando sin rumbo fijo, en algunos casos son agresivos y se deteriora su salud por no alimentarse e hidratarse adecuadamente.

EN RIESGO
Familias disfuncionales, tener un padre “ausente” o consumidor de sustancias o bien, ser hijo de madre soltera, son factores de riesgo para menores de edad para ser presa de alguna adicción, explica Priscila Juana Alcaráz Milán, coordinadora en Mexicali del programa Forma.

Tan solo en el año pasado, 106 de 232 estudiantes de educación básica que fueron evaluados por sicólogas de este programa presentaban algún factor de riesgo de caer en algún tipo de adicción en San Felipe.

Este programa busca trabajar mediante prevención, al detectar a menores de edad en riesgo de caer en alguna adicción o consumo de sustancia.

“En San Felipe realizamos la detección de algunos alumnos en planteles escolares”. Lucy Cervantes Mena, sicóloga de este programa, afirma que en San Felipe no hay sicó- logos con sede en el puerto que ayude a detectar estos casos.

“Si no va Forma, no tienen nada”, señala, pues esta atención se encuentra solamente en Mexicali y cada cierto tiempo visitan este poblado.

“Mucha madre soltera, padres que consumen, papás que emigran a trabajar, que no están ahí”, enumera la sicóloga, como las características de la población en riesgo de adicciones que atendió en San Felipe.
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