Tijuana

'Nada vale la pena, ni siquiera la vida'

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Por Redacción/GH

'Nada vale  la pena, ni siquiera la vida'

'Nada vale la pena, ni siquiera la vida'

HISTORIA DEL PADECIMIENTO

“Valeria” se sentía siempre triste, sus papás la querían, le daban lo que necesitaba y para ello trabajaban mucho y dedicaban largas jornadas para proveer las necesidades en el hogar.

La relación con sus hermanos era buena, incluso en la escuela tenía buenas notas y mantenía amistad con varios compañeros de su escuela y vecinos en su casa, pero esa sensación de extrañez permanecía todo el tiempo, tanto que se acostumbró a vivir así.

Pero cuando pasaba por situaciones problemáticas, como un descuerdo en la escuela con amigos o maestros o incluso en casa el malestar la invadía aún más, pasaba por periodos prolongados en los que la tristeza era más que una compañía, se tornaba en una gran carga, pero decidía callarlo y tratar de seguir adelante por sí sola.

Ahora “Valeria” es una mujer adulta, de 26 años, soltera y exitosa en su trabajo, pero hace dos semanas su tristeza se agudizó aún más, por lo que esta vez se animó a platicar con una compañera de trabajo, quien a su vez había pasado por algo similar y quien le recomendó que fuera con el sicólogo de la empresa para pedir ayuda.

Sin embargo, no lo hizo; ante esto, su amiga decidió hacerlo sin consultarla y así el sicólogo se acercó a ella y después de una breve plática le recomendó que acudiera a evaluación al Hospital de Salud Mental de Tijuana, puesto que su empresa tiene un convenio de colaboración, después de esto y una gran labor de convencimiento decidió acudir con nosotros.

ANÁLISIS DEL CASO
Una vez que “Valeria” acudió a consulta se procedió a explorar e indagar acerca de su condición, ella narró que desde chica había cursado por largos episodios de tristeza, pero esta vez era más fuerte, porque habían pasado dos meses con mucha intensidad y había algo que realmente la perturbaba.

Mencionó que esta vez había afectado su vida cotidiana, puesto que había faltado más de tres ocasiones a su trabajo y que los demás días iba casi forzada por ella misma, y que incluso muchas de las cosas que le agradaban habían dejado de ser importantes para ella, la mayor parte del tiempo la pasaba aislada, dormida, el cansancio era mucho, al grado de que no había fuerzas ni para comer, por lo cual bajó de peso sin intención de hacerlo, además sus pensamientos eran de poca valía, pensaba incluso que la vida no tenía sentido y le esperanza desapareció y pensó que estaría mejor si ya no estuviera viva, eso último fue lo que en realidad la llevó a pedir ayuda.

En ese momento el médico siquiatra tratante le explicó a "Valeria", que lo que pasaba tiene nombre y se llama depresión, le dijo que todo lo que le había comentado no era otra cosa más que los síntomas depresivos, le explicó incluso que es una enfermedad grave que afecta a 300 millones de personas en el mundo y que por tanto no era la única que lo padecía, pero además explicó que existen tratamientos eficaces que le ayudarían a mejorar no solo su estado de ánimo sino su calidad de vida, por lo cual ella accedió.

El médico siquiatra inició un tratamiento con medicamentos el cual empezó a dar resultados en unas semanas y envió a "Valeria" a tratamiento sicológico, esto fue más sencillo puesto que su ánimo había mejorado notablemente y las ganas de hacer cosas habían aparecido nuevamente, así que una vez que tuvo fecha para su primera sesión sicológica no dudó en acudir.

Una vez que tuvo oportunidad de iniciar terapia, realmente no comprendía por qué la depresión había invadido su persona si realmente no había motivo para ello, el sicólogo le explicó que las enfermedades mentales aparecen por una serie de factores que se combinan para que afecten la vida de las personas, explicaba que la genética es un factor importante, pero no menos importante es el ambiente, lo cual para "Valeria" no tenia explicación, puesto que en su familia todo estaba “bien”, recordaba cómo sus papás trabajaban mucho para darle lo mejor a ella y a sus hermanos, narró cómo recordaba que sus papás salían a trabajar desde la mañana y esperaba a altas horas de la noche para verlos y poder dormir tranquila, pero más de una noche el sueño la venció, recordaba además que el trabajo eran tan importante para ellos, que no recordaba que la hubieran acompañado a un evento escolar, ni siquiera el día que se graduó de la Universidad, en base a esto, su terapeuta indagó acerca de sus pensamientos y explicó la importancia de estos en el entendimiento de los padecimientos mentales.

La terapia fue avanzando y fortaleciendo gradualmente el estado de ánimo de "Valeria", el tratamiento estuvo basado en el enfoque cognitivo conductual, y aprendió la importancia de los pensamientos que generamos y cómo ellos influyen en nuestras emociones y conductas, pero lo que más le sorprendió fue descubrir las creencias que generaban sus pensamientos, estas le hacían percibirse como poco valiosa para sus papás, puesto que no estaban con ella, y además rara vez le decían que la amaban, por todo esto, ella interpretaba dicha situación como no ser querida ni importante para ellos.

Por ello, su terapeuta, con ayuda de técnicas e intervenciones cognitivas, y en forma conjunta, lograron una reestructuración de su pensamiento, logrando finalmente entender que la forma que sus papás demostraban su amor era proveyendo todo tipo de necesidades, aprendió además a expresar sus necesidades afectivas, mejorando con ello la comunicación con su familia y con ello la convivencia con otras personas.

El proceso terapéutico de "Valeria" fue en conjunto con siquiatría y sicología, si bien no fue inmediato, los beneficios del tratamiento empezaron a tener efecto a las pocas semanas de iniciar, lo cual la animo aún más a seguir adelante, ella sigue en tratamiento e incluso lo ha complementado con terapia de grupo, conociendo a otras personas que han sido afectadas por la depresión, e incluso ahora ella ayuda a otros narrando su historia y de cómo el hecho de pedir ayuda cambió su vida, comentando incluso “ni si quiera me atrevía a pedir ayuda, pues no la merecía, pero ahora sé que valgo mucho y estoy mejor que nunca ”.

*Estos casos están basados en historias reales, pero los nombres y datos personales han sido modificados, la intención es apoyar a aquellas personas que se identifiquen con ellos.

*"Esta publicación se encuentra registrada con el nombre Expediente Psiquiátrico: Casos Clínicos Psiquiátricos del Hospital de Salud Mental de Tijuana, bajo el número 04-2017022311275200"
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  • Expediente siquiátrico

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