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Tijuana

Contingencia pone ‘en jaque’ al personal de medicina

Su profesión los coloca en la línea de frente en el combate a la epidemia que se extiende por todo el mundo, y en Tijuana no es la excepción.

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Por Khennia Reyes

Mario Betancourt haciendo labor de conciencia.(Pablo Hurtado)

Mario Betancourt haciendo labor de conciencia. | Pablo Hurtado

Para cientos de doctores y enfermeras de Tijuana la contingencia del covid-19 representa uno de los retos profesionales de la actualidad, pues ellos mismos decidieron alejarse de sus familias para evitar contagiarla de la enfermedad mientras atienden a los pacientes con coronavirus.

Ese es el caso de Mario Betancourt Vázquez, director médico de Cruz Roja, quien, al igual que sus colegas, desde principios de marzo cuando se registraron los dos primeros casos confirmados del covid-19 en Baja California, se empezaron a movilizar en busca de más portadores o casos sospechosos para brindarles la atención.

Durante este proceso y atendiendo las medidas de prevención de la Secretaría de Salud del Estado sobre mantener la distancia, el personal médico también comprendió que debía distanciarse de sus seres queridos ejercer su profesión.

“Como médico he sentido miedo. Yo... no he podido abrazar a mi hijo”, expresó entre lágrimas Betancourt, quien cuenta con más de 20 años de trayectoria en el sector de la salud.

Por ello, insistió en que las personas deben permanecer en casa para protegerse a sí mismas y a la comunidad.

También participó en la contingencia de la influenza H1N1, la cual considera no se compara con los miles de muertes que está generando el covid-19.

“Es un problema muy importante que estamos viviendo ahorita como nunca antes se había visto. Las dimensiones de propagación e infección de los casos no se compara. De acuerdo a las expectativas que estamos viendo en otros países, sería una fortuna que el País saliera de esta estadística, pero es muy cruel”, declaró.

Dijo que estos momentos es cuando más evoca a sus pacientes dados de alta, quienes son la motivación profesional y personal para seguir en la medicina.

“Hay un pacientito de 28 años que nos dio mucho orgullo y que incluso lo presentamos en un congreso. Era un paciente accidentado que fue atropellado, con múltiples lesiones abdominales, torácicas. Nos fue muy bien y lo pudimos dar de alta a pesar de haber estado entubado casi un mes en terapia”, dijo.

Asimismo, le conmueve que los pacientes o sus familiares después de tanto tiempo todavía se muestren agradecidos por haberlos atendido.

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