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Ataque a sacerdote fue directo: Policía

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Por Carmen Gutiérrez

Ataque a sacerdote fue directo: Policía

Ataque a sacerdote fue directo: Policía

Las investigaciones sobre el asesinato del sacerdote católico Ícmar Arturo Orta hasta el momento no están vinculadas al crimen organizado, informó Manuel Guillén, encargado de despacho de la subprocuraduría de la PGJE en Rosarito.

El funcionario dijo en conferencia de prensa que una hermana del sacerdote identificó el cuerpo y confirmó que se trata de Ícmar Arturo Orta, quien el pasado viernes fue asesinado con dos disparos de arma de fuego en la cabeza mientras conducía su vehículo en la colonia Rancho Chula Vista en Playas de Rosarito.

Guillén Armenta no reveló mayores datos sobre las investigaciones y el móvil del asesinato, argumentando la secrecía que se debe tener sobre las mismas, pero sí adelantó que no hay una línea que por el momento se investigue relacionada al crimen organizado.

Detalló que el hoy occiso era el conductor del vehículo sedán color blanco donde fue asesinado en Playas de Rosarito.

Si bien la desaparición del párroco se reportó de manera oficial el día sábado, añadió, se informó que desde el jueves, un día antes del ataque, se desconocía su paradero.

Los disparos se hicieron con un arma calibre .9 milímetros desde el exterior de la unidad, detalló el funcionario estatal.

Agregó que hasta el momento no hay personas detenidas relacionadas con el crimen de Ícmar Arturo Orta.

Los delincuentes

El director de la Policía Municipal de Playas de Rosarito Adrián Hernández dijo que fue claro que iban directamente contra el sacerdote.

Refirió que de acuerdo con los primeros informes, el asesinato del sacerdote fue cometido por personas que viajaban a bordo de una camioneta marca Yukon color gris, quienes lograron huir pese al operativo de seguridad que se implementó para su búsqueda.

Mientras tanto, lugareños de la colonia Chula Vista refirieron que se escuchó el rechinar de las llantas de un vehículo antes de que el estruendo del sonido de las balas rompiera con el silencio de la noche.

Los testigos que pidieron mantenerse en el anonimato aseguran que al sacerdote lo venían persiguiendo porque se escuchó el rugir de motores, como cuando los autos son manejados a toda velocidad, después un golpe seco que frenó a por lo menos uno de los carros, que resultó ser el del padre pues quedó embancado en un talud de tierra frente a una vivienda.
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