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Tijuana

Amor de plata

Cristina Díaz y Francisco Ibarra retratan el amor a través de los años, hace 25 una ruta del transporte público los unió y desde entonces no se han separado.

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Por Alejandro Villa

Francisco y Cristina se casaron en una  boda colectiva este 14 de febrero, organizada por el Ayuntamiento de la ciudad.(Pablo Hurtado)

Francisco y Cristina se casaron en una  boda colectiva este 14 de febrero, organizada por el Ayuntamiento de la ciudad. | Pablo Hurtado

Un día de marzo de hace 25 años, Cristina Díaz y Francisco Ibarra se conocieron en Culiacán, Sinaloa.

Él era chofer de transporte público y ella comerciante. Fue amor a primera vista, aseguran.

Él pasaba diario por donde ella tenía su puesto, se hicieron amigos y Francisco, cortésmente, le daba “raite”  a Cristina.

Para los entonces amigos, cada viaje era una plática interminable, un chapuzón en la vida de cada uno.

Él aseguró que en cuanto la vio sintió un hormigueo en el estómago, no podía mirarla sin sonreír.

Cristina dice que Francisco la conquistó con su forma de ser: Atento, cariñoso y respetuoso.

Nunca hubo una propuesta formal de noviazgo, simplemente la convivencia y el pasar de los días los unió.

No tienen fecha de aniversario, pero sí recuerdan que fue en marzo de 1995 cuando la ruta del transporte público los unió.

Cristina compartió que el primer beso con Francisco fue largo y apasionado, como de novela.

Dijo que fue atracción mutua, que son almas gemelas que se encontraron.

Hace 20 años llegaron a Tijuana, ya como una familia, buscando mejores oportunidades y una vida mejor para su hija menor que ahora tiene 22 años.

Tienen dos hijos más, uno de 29 y otro de 27, ya venían en el paquete cuando se conocieron.

Para Francisco, de 66 años de edad, ella  es una gran mujer, una compañera, amiga, una persona completa con valores, respetuosa y muy afectiva.

Para Cristina de 50 años, él es un hombre, con todas sus letras, presume. Nunca la ha dejado sola, siempre la ha respetado, se mantiene al pendiente de ella y sus hijos.

En 25 años, juntos han vencido los tiempos de crisis, la migración de su lugar de origen a Tijuana, la carencia y las inclemencias de la vida. ¿Cómo?, se han apoyado mutuamente.

Después de sus años de recorrer juntos la vida, Francisco y Cristina se casaron ayer 14 de febrero en los matrimonios colectivos del Ayuntamiento.

“Esto lo hacemos (casarse), solamente para reafirmar lo mucho que lo amo, y que estaré eternamente a su lado”, expresó Cristina Díaz.

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