Policiaca Aun con su esclerosis múltiple, Antonio tomó sus llaves y subió al auto. Esa misma noche, un policía perdió ambas piernas, y por poco, su vida

Una mala decisión casi termina con la vida de un policía #Sentenciados

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Por Saul D.Martinez

Una mala decisión casi termina con la vida de un policía #Sentenciados

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A bordo de la patrulla 0746, el oficial René realizaba un recorrido por el sector Central, hasta que a través de la frecuencia policial, su supervisor le avisó que debía de dar protección a un grupo de trabajadores que realizaban remozamiento del Distribuidor Vial.

Faltaban unos días para Navidad y la familia ya pensaba en la Nochebuena, la comida, los regalos y el convivio. El oficial René se despidió de su esposa Yolanda, quien también es Policía Municipal y ambos salieron a trabajar.

Ese día cubrió el turno nocturno. Sus hijos se quedaron en casa de los abuelos. Cuando ambos se despidieron, su esposa sintió una extraña sensación de angustia al despedirse de él, pero no le tomó importancia.

El agente René llegó a los pocos minutos al lugar donde lo comisionaron esa noche. Estacionó la patrulla sobre el primer carril del Lázaro Cárdenas, encendió los códigos y abrió la cajuela para sacar los conos anaranjados que alertan a los automovilistas.

Con una lámpara, avisaba a los conductores que debían cambiarse de carril. Aunque el tráfico no era mucho, varios automovilistas fueron tomados por sorpresa por las labores de remozamiento y el desvío en pleno bulevar.

Lo último que recuerda el agente Ayón esa noche, fueron ver un par de luces que se dirigían hacia él. Luego nada. Ese par de luces eran las de un auto que lo arrolló y lo prensó contra su patrulla. Una pierna la perdió enseguida, la otra, apenas estaba sujeta por algo de tejido a su cuerpo.

Imprudencia

Aún con su esclerosis múltiple y sabedor de los riesgos, Antonio decidió tomar las llaves de su auto y salió a la calle en él. Le era complicado, pero aún así solía conducir. Esa noche, fue él quien embistió al oficial René.

Al momento del choque, Antonio también fue hospitalizado por sus lesiones, por mucho, fueron menores a las que sufrió el policía que arrolló. Pasaron varios días para que se pudiera tomar su declaración, pues al principio todos pensaron que se trataba de un automovilista ebrio.

La Procuraduría General de Justicia del Estado inició una investigación y determinaron que no estaba ebrio. Buscando una explicación al accidente, la familia les informó que padecía de esclerosis múltiple, lo que limitaba sus habilidades al volante.

Tras el accidente, se quedó sin trabajo y por ello no contaba con el ingreso que obtenía de una escuela particular como intendente.

Años tortuosos

Pasaron al menos tres cirugías mayores, meses de rehabilitación, terapias psicológicas y episodios familiares difíciles para que el oficial Ayón entendiera un poco lo que había ocurrido. Para sus pequeños hijos, les era incomprensible lo ocurrido.

Luego de todo el periodo de recuperación, vino el proceso judicial, bajo la Causa Penal 2254/2013. El imputado, que gozaba de libertad durante el proceso, nunca se acercó con el agente, para ver la manera de reparar el daño.

En varias audiencias, incluso, solía mantener un perfil retador y de indiferencia. Buscando una salida alterna, los abogados del oficial se acercaron a él, pero ello implicaba la reparación del daño. No tengo dinero, era la respuesta más común.

Un juez le prohibió a Antonio salir de la ciudad durante el proceso, pero esa medida cautelar le fue retirada cuando se dijo que tenía que ir a Tijuana a terapias físicas. Luego se le impuso la medida del brazalete localizador, pero también le fue retirado ante las constantes descomposturas por usarlo en las albercas de rehabilitación.

Finalmente, a finales de 2016, a tres años del accidente, el agente Ayón y Antonio fueron presentados al Juicio Oral. Tres años después, el oficial se vio obligado a recordar todo lo ocurrido esa noche. Tres años después, abrir de nuevo las heridas.

Sentencias incumplidas

Antonio fue encontrado culpable de lesiones agravadas por culpa y daños por culpa el 9 de febrero de 2017, en la carpeta de investigación con NUC 0202-2013-49307, luego de que los abogados, amén de su condición física, comprobaron que manejaba con imprudencia y a exceso de velocidad.

Aunque fue sentenciado a la reparación del pago de los daños y a un tiempo en prisión, el automovilista tomó ventaja de su condición para no indemnizar al oficial ni cumplir la pena, a pesar de que en el Juicio Oral se le declaró culpable.

El oficial Ayón, a pesar de eso, recibió el apoyo de la comunidad, incluso de diputados que pudieron gestionarle prótesis, terapias y revisiones médicas. Del Ayuntamiento, encabezado por el entonces alcalde Jaime Díaz Ochoa, recibió la espalda y tuvo que iniciar un Juicio Laboral.

La sentencia que los jueces establecieron en febrero del año pasado, sigue sin cumplirse.


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