Ensenada

Son bacterias las que captan mayor parte de la luz solar en océanos

Por ello estos investigadores desarrollaron un método propio que les permitió cuantificar el producto final, el pigmento, y estimar cuánta energía captura.

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Por Jayme García

  Un grupo de investigación liderado por Laura Gómez Consarnau, del Cicese, acaba de demostrar que un tipo de bacterias marinas que contienen rodopsinas, unos pigmentos cuantificados en este estudio, procesan la energía solar con más eficiencia que la clorofila.(Cortesía)

  Un grupo de investigación liderado por Laura Gómez Consarnau, del Cicese, acaba de demostrar que un tipo de bacterias marinas que contienen rodopsinas, unos pigmentos cuantificados en este estudio, procesan la energía solar con más eficiencia que la clorofila. | Cortesía

ENSENADA.-  Un grupo de investigación liderado por Laura Gómez Consarnau, del Cicese, acaba de demostrar que un tipo de bacterias marinas que contienen rodopsinas, unos pigmentos cuantificados en este estudio, procesan la energía solar con más eficiencia que la clorofila.

Esto ocurre principalmente en mares con poca productividad y bajos en nutrientes, donde se ha visto que no es el fitoplancton (las microalgas) el principal grupo encargado de transformar la luz solar en energía biológica, como siempre se había pensado.

Además, las bacterias con estos pigmentos, a diferencia de la clorofila que usan las microalgas, no capturan bióxido de carbono (CO2) de la atmósfera, sino que lo producen.

Hasta 80 por ciento de las bacterias marinas lleva a cabo este metabolismo, por lo cual no solamente usan materia orgánica, sino luz solar como fuente de energía, este estudio sugiere que dichas bacterias podrían jugar un papel importante en el ciclo del CO2 y en cómo se regulará a futuro el clima del planeta.

El artículo titulado “Microbial rhodopsins are major contributors to the solar energy captured in the sea” se publica esta semana en la revista Science Advances, es producto de un trabajo multidisciplinario en el que participaron investigadores de Estados Unidos, Reino Unido, Australia, China y México, liderados por la doctora Gómez Consarnau, investigadora en el Departamento de Oceanografía Biológica del Cicese.

La investigadora explicó que en un esquema tradicional, el fitoplancton es responsable de la mitad de la fotosíntesis que ocurre en el planeta, es un proceso muy importante en oceanografía porque capta CO2 de la atmósfera, produce oxígeno y crea materia orgánica, que es la base de la cadena alimenticia marina.

De ésta, la mitad es consumida como partículas por organismos más grandes y sube a la cadena trófica, la otra mitad queda disuelta en el agua y es degradada por bacterias, en un proceso similar a la respiración pues produce CO2 y consume oxígeno,  por ello en el mar este balance entre la fotosíntesis y las actividades bacterianas es muy importante y se ha estudiado desde hace muchos años.

Sin embargo, la clorofila no es el único pigmento capaz de convertir la luz solar en fuente de energía bioquímica, la bacterioclorofila y las rodopsinas también son pigmentos convertidores de energía, y ambos están presentes en bacterias.

“Esto se descubrió hace apenas 20 años, pero por falta de una metodología adecuada se desconocía con cuánto contribuían a la captura de energía en las zonas fóticas marinas, hasta este estudio”, detalló.

Por ello estos investigadores desarrollaron un método propio que les permitió cuantificar el producto final, el pigmento, y estimar cuánta energía captura.

Los resultados marcan un punto de inflexión porque rompe con el paradigma tradicional de que casi toda la luz del sol en los ecosistemas marinos es capturada por cianobacterias, microalgas y algas gracias a la clorofila. También revelan que la luz solar es una fuente de energía esencial para la supervivencia de comunidades bacterianas en aguas muy pobres en materia orgánica.

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