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Ensenada

Ballena gris está de vuelta en Ensenada

Como cada año, la ballena gris llega a aguas bajacalifornianas, tras un recorrido de miles de kilómetros para dar a luz a una nueva generación de ballenatos que preservarán la especie.

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Por Alejandro Villa

El gigantesco cetáceo recorre miles de kilómetros para llegar a las cálidas aguas de Baja California a dar a luz a sus crías.

El gigantesco cetáceo recorre miles de kilómetros para llegar a las cálidas aguas de Baja California a dar a luz a sus crías.

Ensenada, BC.- A más de 20 kilómetros de la costa de Ensenada, en mar abierto, navegando sobre el Océano Pacífico, se hace presente uno de los mamíferos más grandes del mundo durante el avistamiento anual de la ballena gris en aguas mexicanas.

La temporada en que estos gigantes del mar surcan aguas nacionales comienza a mediados de diciembre y culmina a mediados de abril, explicó Martín Ramírez, capitán del “María Alondra”, embarcación dedicada a llevar a los visitantes que buscan presenciar de este ciclo natural.

Tomado del timón, el marinero con 36 años de experiencia aseguró que esta temporada se estima que alrededor de 25 mil cetáceos navegan de Canadá a México con la misión de reproducirse y preservar la especie.

Son cerca de 8 ballenas las que aparecen en mar abierto durante el recorrido de este miércoles en el “María Alondra”. Fueron 3 horas de inmersión en el océano pacífico para poder contemplarlas en su habita natural.

Cuando por fin se tuvo el primer avistamiento, los tripulantes de la embarcación se amontonaron en la orilla izquierda, a babor del barco, atentos a la indicación del capitán.

En el mar una mancha verde, un verde turquesa, sobresale, la señal de que una ballena nada cerca, a los minutos se asoma un lomo con imperfecciones características de la especie; posteriormente la expulsión de aire al momento en que sale a respirar.

A la altura de la isla popularmente conocida como “El Hombre Dormido”, se encontraban cercos de protección y preservación de vida marina silvestre, aves marinas sobrevolaban la isla pintada de verde por la vegetación.

Las olas reventadas por el paso de la embarcación marcaban el camino con espuma blanca; el aire frío que corría por el océano y los rayos del sol mantenían a los tripulantes alerta por cualquier señal de la presencia de un gigante del mar.

Parecía que esa sería la única posibilidad de observar a un espécimen. La tripulación y el capitán no perdían la esperanza de ver una más. Se adentraron aún más al mar pacífico.

A más de 20 kilómetros del puerto de Ensenada, como si estos mamíferos hubiesen escuchado los deseos de quienes navegaban en su búsqueda, a unos 70 metros de distancia apareció un grupo de ellas.

Eran tres ballenas grises haciendo la danza del amor en el océano a 50 metros de una embarcación con alrededor de 30 tripulantes y una decena de cámaras curiosas.

Las ballenas ignoraron la presencia del “María Alondra” y las decenas de ojos. Era una hembra y dos machos, informó el capitán. Los machos intentaban fecundar a la hembra, se veía un juego de colores y formas por arriba del mar, cada cierto tiempo, salían a respirar.

No importaba quién preñara a la ballena hembra, la meta era que pudiera quedar embarazada y así poder preservar la especie.

“Es un espectáculo, prácticamente gratuito, somos privilegiados en que las ballenas lleguen a nosotros, es asombroso e importante poder tener a estos visitantes marinos; ¿se imaginan cómo sería si no pasaran por aquí?, por eso debemos cuidarlas y a su hábitat”, comentó Amador Arteaga Sahagún, director general de Proturismo de Ensenada.

No bastó con los cuatro cetáceos vistos; la tripulación acalambra un poco más; todos atentos a alguna señal; unos sobre la proa, otros en el estribor, algunos más en la popa de María Alondra.

Cuando, por sorpresa  el capitán gritó por un megáfono ¡Ballena, a las 6 de la tarde! y al horizonte, en dirección al continente asiático se percibieron un par de ballenas respirando. La embarcación aceleró para el encuentro cercano con ellas.

De nuevo una pareja, en pleno ritual sexual. Sincronizados al nadar y salir a respirar uno tras el otro. De pronto, una de ellas se sumergió. desapareció de la vista de todos, a los minutos el cetáceo había pasado por debajo de del barco.

Martín Ramírez explicó que los primeros años del nuevo milenio, los avistamientos de ballenas eran muy reducidos, se contaban algunos miles, pero en los últimos años, desde el 2015 a la fecha aumentaron considerablemente los avistamientos.

Ahí estaba la embarcación en medio de del mar abierto, en el Océano Pacífico a casi 50 kilómetros de distancia del puerto de Ensenada, con la puesta del sol inminente. Estaban todos satisfechos.

Danzaban y pasaban por debajo de la embarcación los cetáceos y hacían su cortejo ignorando el público maravillado con su existencia.

Era momento de volver al puerto, la embarcación iba a todo vapor, mientras a las espaldas de esta, el sol pintaba el cielo de color rosa y violeta.

En forma de despedida un par de delfines, acompañaron por un tramo a la María Alondra. Saltaron por los costados y después desaparecieron.

El cielo se pintó morado y el sol ya se encontraba perdido al fondo del mar. Los tripulantes llegaron al puerto, se ocultó el astro rey en lo que pareciera el fin del mundo.

Anuncian Festival Cultural de  la Ballena

El Gobierno del Estado a través de la Secretaría de Cultura y la Secretaría de Economía Sustentable y Turismo, el 23 Ayuntamiento de Ensenada y Proturismo anunciaron el 1er. Festival Cultural de la Ballena.

Se llevará acabo del 5 al 15 de marzo en Ensenada y reunirá alrededor de 20 actividades culturales, educativas, científicas y de esparcimiento.

El Comité Organizador está integrado por la Secretaría de Cultura, Proturismo Ensenada, UABC, Cicese, Secretaría de Economía Sustentable y Turismo, Centro Cultural Santo Tomás, Caracol Museo de Ciencias, Icmme, Sistema Educativo Estatal, Cervecería Agua Mala, Indómita Aventuras Educativas, así como la Administración Portuaria Integral.

El precio del tour para poder observar a los cetáceos tiene un costo de 500 pesos por persona y 400 en el caso de menores de edad. Las embarcaciones parten del puerto de Ensenada a las 12:00 horas del día.

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