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Columnas

¿Se justifica el cambio de rumbo de la economía?

Al escribir esta columna surgieron varios temas como alternativa, ya que la situación que estamos viviendo nos da bastante material o temas que son materia de análisis y discusión, además que se requiere de atender ya que afectan la vida cotidiana de todos los mexicanos.

Por José Luis Contreras

Al escribir esta columna surgieron varios temas como alternativa, ya que la situación que estamos viviendo nos da bastante material o temas que son materia de análisis y discusión, además que se requiere de atender ya que afectan la vida cotidiana de todos los mexicanos.

Estamos viviendo un gran problema en el tema de Seguridad, una estrategia en el tema que no da resultados, no obstante los esfuerzos que para combatir el crimen y dar seguridad a los ciudadanos se están haciendo. En este tema estamos viendo un estado que ha sido rebasado por los grupos delincuenciales y no permite espacio seguro para la convivencia. Y al parecer este es un tema que aqueja a gran parte de las regiones del país, y que afecta al desempeño de las actividades económicas.

En el renglón de la salud, el sector Salud en México y las instituciones de Salud Pública que proporciona la seguridad Social, están en seria crisis económica y con graves deficiencia en la prestación de los servicios que los usuarios demandan. Las razones pueden ser múltiples y las culpas de diversos agentes, pero la realidad es que los servicios médicos a los niños con cáncer y en las emergencias, no están siendo suficientes. Esta gran falla está  agravándose, generando con ello gran descontento social.

Regresando el tema de la Economía, que es la disciplina de la que he venido escribiendo en esta columna por ser esa mi formación profesional, puedo observar que también se carece de claridad en el rumbo y dirección de esta, además de que los resultados por sí solos demuestran que no ha funcionado. Una tasa de crecimiento del PIB negativa, aunque muy pegada al cero, nos habla de una deficiente desempeño de la economía, no obstante que la economía tractora que es Estados Unidos de Norteamérica tuvo un crecimiento de 2.7%.

En estos días en que la festividad por la estabilidad monetaria se ha terminado y vemos una caída brusca del peso, debemos ser más congruentes y reconocer que no podemos tener un peso fuerte si el crecimiento de nuestra economía es negativo. Entre los defensores de la política pública del actual gobierno prevalecía a un optimismo, que en esta misma columna, reiteradamente mencionamos no se justificaba, ya que esa “fortaleza del peso” respondía más a factores externos que a factores internos. Los recientes acontecimientos como la epidemia por el Coronavirus y el estado de Alerta de algunos países en Asia y Europa, aunado a la caída del peso del petróleo, nos reconfirman tal afirmación.

Este nuevo escenario, debe alejarnos del optimismo hasta hoy asumido y ponernos a considerar la definición de un proyecto que contemple todas estas eventualidades. Es decir es una responsabilidad de quien dirige los destinos del país y de los ciudadanos repensar el rumbo de las cosas e implementar acciones que nos lleven a integrar un programa de emergencia que nos permita hacer frente a esas amenazas.

Debemos tener una radiografía muy clara de la realidad y en función de ello definir nuevas acciones de política pública que nos permita cambiar el rumbo que ahora llevamos. Desde mi punto de vista vamos camino a una crisis, que no se ha querido reconocer, pero la tendencia es esa.  ¿Por qué señalo eso? .Porque tenemos una serie de indicadores, independientemente de que el presidente tenga otros datos, indicadores publicados por el INEGI, reconocidos por el Banco de México, y que han sido base para la tomas de decisiones en Política Monetaria de esta última institución.

Lo que Banco de México reconoce, para definir la política monetaria que le corresponde, es lo siguiente de manera simplificada: Debilidad en los componentes de la demanda agregada y Atonía en la inversión, está derivada del subejercicio del presupuesto federal y falta de certidumbre interna y externa que inhibe a la inversión privada.

Por ello es urgente que se convoque a un Acuerdo nacional que permita definir un PLAN CONTRACÍCLICO, que nos permita hacer frente a esta situación que es evidente se está presentando.

No podemos ser omisos ante estos evidentes riesgos, y sería una gran irresponsabilidad de quienes dirigen los destinos del país, sino se convoca y se instrumentan medidas que nos permitan enfrentar estos grandes riesgos. Tomar precauciones nunca está demás, ser omiso y cruzarse de brazos a esperar que los problemas nos rebasen es condenable.

* El autor es economista de profesión, fue presidente del Colegio Estatal de Economistas y vicepresidente del Colegio Nacional de Economistas.

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