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Se fortalece la izquierda con Petro en Colombia

“Las ideas no son responsables de lo que los hombres hacen de ellas.” WERNER KARL HEISENBERG

Por Ignacio Calderón Tena

El domingo pasado, en segunda vuelta electoral, el exguerrillero del M-19, Gustavo Francisco Petro Urrego, se convirtió en el primer presidente de Colombia de izquierda. Petro ya había sido alcalde de Bogotá y senador. En la fórmula llevaba como vicepresidenta a Francia Márquez, una abogada, líder social, activista medioambiental, defensora de derechos humanos, que en su juventud trabajó como minera y empleada doméstica. Se trata de la primera mujer afrodescendiente en ocupar esa posición en Colombia.

Petro llega al poder después de haberlo intentado en dos ocasiones anteriores, en 2010 y 2018. Tiene un pasado interesante, pues acumula en su haber 12 años como guerrillero del M-19 bajo el nombre de comandante “Aureliano”, de los cuales pasó tres años en la clandestinidad y otros dos en prisión.

Con el triunfo de Petro, crece aún más la izquierda en el continente, pues desde el triunfo del presidente López Obrador en el 2018, se han ido sumando más mandatarios de esa corriente, como el caso de Nayib Bukele, de El Salvador (2019-2024); Xiomara Castro de Honduras (2022-2026); Luis Abinader, de República Dominicana (2020-2024); Pedro Castillo de Perú (2021-2026); Luis Arce de Bolivia (2020-2025); Gabriel Boric de Chile (2022-2026); Alberto Fernández de Argentina (2019-2023) y muy probablemente Brasil a partir de finales de 2022 con Lula Da Silva.

Mención aparte, merecen otros 3 gobiernos de izquierda que se han eternizado en el poder y son: Daniel Ortega de Nicaragua, electo entre 1985 y 1990 y eternizado a partir de 2007 hasta el 2026; Nicolás Maduro de Venezuela, gobernando desde 2013 y con una supuesta terminación en el 2025 y finalmente Miguel Díaz-Canel, designado por Raúl Castro en el 2019.

El caso es que la marea rosa, como se le conocen a estos gobiernos de izquierda moderada, ha crecido en el mundo, ante la incapacidad de muchos gobiernos, de dotar a sus ciudadanos de un nivel de vida digno y alejado de la corrupción.

Sin embargo, esa marea va y viene, algo así como la “Ley del Péndulo”, que en política se refiere a los cambios, muchas veces radicales entre un gobierno que termina y el que está por comenzar. Ese péndulo permitió a López Obrador alzarse con el triunfo en 2018, luego de 2 intentos y gracias al hartazgo ciudadano que padeció un gobierno frívolo y lleno de corruptelas que fue el de Peña Nieto.

Es péndulo es el mismo que permitió que en 2005, según reportara la propia BBC, de los 350 millones de sudamericanos, tres cuartas partes de ellos vivían en países con regímenes de izquierda, pero legalmente elegidos y la mayoría de ellos vivían un socialismo “descafeinado”, en clara alusión a que muchos de ellos no compartían los abusos de Cuba, Venezuela o Nicaragua, entre otros. A los años esto cambió y regresó la derecha, pero como hemos comentado, desde 2018 ha regresado con mayor fuerza.

Por lo pronto, este domingo también le fue mal al presidente francés Emmanuel Macron, quien perdió la mayoría absoluta en el Parlamento ante el frente de izquierdas y un pequeño grupo de extrema derecha. Esto obligará a Macron a negociar con la izquierda para sacar adelante sus proyectos de gobierno, pues el mensaje del pueblo fue de castigo a su gobierno.

El problema no es ser de derecha o de izquierda, el tema es construir un mejor futuro para todos.

*- El autor es asesor empresarial en cabildeo

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