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Columnas Necropsia urbana

Mujeres violentadas, con una luz de esperanza

"Si te retienen, insultan, atacan, pegan o amenazan, no te confundas. Eso no es amor". No te confundas, ni siquiera es "amor del malo", ¡no es amor!...

"Si te retienen, insultan, atacan, pegan o amenazan, no te confundas. Eso no es amor". No te confundas, ni siquiera es "amor del malo", ¡no es amor!...

Las calles, las redes sociales y los medios de comunicación se han llenado de frases contra la violencia de género y por la igualdad de género. Algunas nos acompañan desde hace décadas, otras se han acuñado recientemente.

La violencia contra la mujer constituye una grave violación de los derechos humanos de la mujer, independientemente de cuándo, dónde y cómo se produzca. Hay muchas formas de violencia contra la mujer, las cuales pueden tener numerosas consecuencias sanitarias negativas para ellas y sus hijos.

La violencia contra la mujer puede provocar traumatismos y problemas graves de salud física, mental y sexual y reproductiva, incluidas infecciones de transmisión sexual y embarazos no planificados. En casos extremos puede provocar la muerte.

Las estimaciones mundiales publicadas por la OMS indican que alrededor de una de cada tres (35%) mujeres en el mundo han sufrido violencia física y/o sexual de pareja o violencia sexual por terceros en algún momento de su vida.

La violencia contra la mujer especialmente la ejercida por su pareja y la violencia sexual constituyen un grave problema de salud pública y una violación de los derechos humanos de las mujeres.

Las Naciones Unidas definen la violencia contra la mujer como “todo acto de violencia de género que resulte, o pueda tener como resultado un daño físico, sexual o psicológico para la mujer, inclusive las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la privada”

Los factores de riesgo de violencia de pareja y violencia sexual son de carácter individual, familiar, comunitario y social. Algunos se asocian a la comisión de actos de violencia, otros a su padecimiento, y otros a ambos, las más comunes son:

Un bajo nivel de instrucción (autores y víctimas de violencia sexual); un historial de exposición al maltrato infantil; la experiencia de violencia familiar; el trastorno de personalidad antisocial (autores); el uso nocivo del alcohol (autores y víctimas); el hecho de tener muchas parejas o de inspirar sospechas de infidelidad en la pareja (autores); las actitudes que toleran la violencia (autores); la existencia de normas sociales que privilegian a los hombres o les atribuyen un estatus superior y otorgan un estatus inferior a las mujeres; y un acceso reducido de la mujer a empleo remunerado.

Afortunadamente para las mujeres que se encuentran en esa situación en nuestro estado, existe un nuevo proyecto denominado “Operación Valquiria” que será llevado a cabo por la expansión nacional del Despacho “Regino Abogados” el cual tiene la intención de invitar a las estudiantes de la carrera de Derecho de todas las universidades, a quienes gratuitamente se les capacitará para ejercer la abogacía y apoyen en él compromiso del Dr. Gabriel Regino García de delegar educación en pro de los derechos de la mujer.

En hora buena y bienvenidos proyectos a favor de la sociedad.

*El autor es Coordinador del Área Pericial del Instituto INJUS.

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