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Quietud del movimiento

Moneda fiduciaria vs. criptomonedas

El dinero como mecanismo de intercambio y facilitador de transacciones económicas ha evolucionado con el tiempo.

Por Roberto Quijano Luna

El dinero como mecanismo de intercambio y facilitador de transacciones económicas ha evolucionado con el tiempo. Primero, el humano recurría al trueque (intercambio de un bien por otro bien). Luego, se asignó un valor intrínseco a ciertos bienes (sal, cacao, metales). Finalmente, los metales preciosos (oro, plata) predominaron en la vida económica tradicional.

Conforme las relaciones económicas se tornaron más complejas, se adoptó el modelo de dinero en papel o efectivo respaldado por metales preciosos resguardados en bancos, el denominado Gold Standard. Tradicionalmente, quien acuña la moneda e imprime el efectivo en un país son los gobiernos.

En el siglo XX, las economías mundiales pasaron por interminables crisis. Para combatirlas, los gobiernos comenzaron a inundar a sus economías de efectivo y bajar las tasas de interés. Esto con el fin de estimular a sus mercados internos, generar una demanda agregada y agarrar un momentum de crecimiento. Estas estrategias ayudaron a Estados Unidos a salir de la Gran Depresión, pero también causaron hiperinflación en la República de Weimar en Alemania. En economía no hay soluciones one-size-fits-all.

Paulatinamente, el efectivo que circulaba en las economías dejó de estar respaldado por metales preciosos, específicamente el oro. Hoy, no existe un solo país que siga el modelo de Gold Standard, siguen uno de moneda fiduciaria. Cada gobierno determina con base en su política monetaria el dinero en circulación.

2020-2021 han sido años complicados para las economías por la pandemia. Para mantenerse a flote, los gobiernos han inyectado dinero a sus economías. Una consecuencia obvia de imprimir dinero es la inflación. En Estados Unidos ronda ahora en un 5.4%; en México, el Índice Nacional de Precios al Consumidor superó el 6% en la primera mitad de octubre. Aunque el caso mexicano es singular porque no adoptó las medidas de otros países para afrontar la crisis económica.

La inflación es el “impuesto invisible” a pagar por formar parte de un sistema monetario. Mis dólares valen 5.4% menos y mis pesos mexicanos 6% menos que en periodos anteriores. En este caso, son las políticas monetarias adoptadas por un ente gubernamental centralizado que provocan este fenómeno.

Frente a esto tenemos a las criptomonedas (BTC, ETH) cuyo valor es determinado no por políticas monetarias, sino por su oferta y demanda. El caso de BTC es paradigmático porque solamente existe una oferta limitada de 21 millones de monedas. A la fecha, 18 millones de monedas han sido “minadas” (están en circulación); un 83% de la oferta total. Por el diseño programático de BTC, se estima que sería hasta pasado el año 2100 que se minarían 21 millones de monedas. Un tema para otra ocasión.

Las ventajas de las criptomonedas yacen en el poder que da a sus usuarios. Cada quien tiene una cartera con sus monedas y puede libremente hacer transacciones sin necesidad de intermediarios rentistas (bancos, financieras, gobiernos). Su tecnología es mucho más sofisticada que la que ofrece cualquier moneda fiduciaria y es acorde a nuestros tiempos digitales.

Hoy una persona puede percibir ingresos en criptomonedas en lugar de la divisa de su país de origen. Puede intercambiar libremente con personas en todos los rincones del planeta y enviar cantidades sin intervención de terceros. Esto es especialmente valioso en economías inestables como Argentina, Venezuela y Nigeria. El individuo se empodera, las organizaciones colosales se adaptan.

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