Tendencias
Cintilla de tendencias

Covid-19

Homicidios Tijuana

Reapertura de la frontera

Clima Tijuana

Tráfico en Tijuana

No te pierdas las últimas noticias

Suscríbete a las notificaciones y enterate de todo


Educación

Misión incumplida

La principal promesa que hizo Jaime Bonilla cuando andaba en campaña era que iba a meter a Kiko Vega a la cárcel por ladrón.

Por Roberto Vázquez

La principal promesa que hizo Jaime Bonilla cuando andaba en campaña era que iba a meter a Kiko Vega a la cárcel por ladrón. Con mucha vehemencia y con un notable vigor en la voz, acusaba al exgobernador de haberse aprovechado del cargo para enriquecerse, desviando los recursos financieros que quiso y adquiriendo propiedades en la península de Baja California, así como en los Estados Unidos. A la esposa de Kiko también la integraba en la misma propuesta de cárcel, aduciendo que había desviado dinero por medio de una cuenta bancaria, y que por tal motivo correría la misma suerte que su esposo. También se afanaba en decir constantemente, que iba a mover hasta 30 kilómetros de la frontera las aduanas, porque era la forma correcta de regresar al régimen de la zona libre. Cerraba sus discursos enconados, diciendo que el crimen organizado estaría viendo su fin en su administración gubernamental. Resulta obvio decir que los ciudadanos estábamos contentos de que esto fuera a suceder, por eso es por lo que la votación a su favor fue notable.

De la misma manera, los candidatos a alcaldes, envalentonados, también se atrevieron a decir que combatirían sin descanso a la violencia, la delincuencia y al crimen organizado. La cruda realidad es que no tuvieron las agallas para cumplir sus promesas. El incremento de la inseguridad es exponencial y no hay forma de como controlarlo. Las dependencias encargadas de la seguridad pública, de la investigación de los delitos del fuero común y del fuero federal, no tienen la forma de como iniciar investigaciones que redunden en procesos penales. Los presidentes municipales cerraron los ojos y se taparon los oídos, para que de esa forma no se iniciaran acciones contra los hacedores de la violencia y la delincuencia, así como contra los ajusticiamientos diarios y cotidianos en nuestras ciudades. En una actitud de niño malcriado y sobreprotegido, Bonilla hizo todo lo que pudo (y lo hizo muy bien) para meter en problemas a la alcaldesa de Tecate, reteniendo toda la ayuda del gobierno federal que estaba destinada a nuestra ciudad. Le hizo pasar problemas a Zulema Adams pero también nos bañó con orines a los tecatenses.

En doce días terminan sus administraciones y se van cargados de lana. No tendrán recursos financieros que obtuvieron. La sociedad bajacaliforniana, mientras tanto, seguirá esforzándose con sus tareas habituales encaminadas a reforzar la fortaleza de nuestras ciudades. El Presidente de la Republica no moverá un solo dedo para corregir estos actos de corrupción, pues dañarían el proceso electoral federal que se avecina.

Esa es la misma tesitura en la cual se encuentra López Obrador que repetía, hasta el cansancio que las escaleras se barren de arriba hacia abajo. No se ve que sus acciones contra la corrupción tengan una estela positiva, capaz de iniciar la tarea de investigar a todos los corruptos y enriquecidos. Por el contrario, la pachorruda dinámica de la investigación de la corrupción no parece tener una movilidad propia. Mas bien, se está dando un espacio suficientemente amplio como para que nadie se mortifique. Las cosas seguirán en su estado actual per sécula seculorum. Vale.

 *El autores Licencia do en Economía con Maestría en Asuntos Internacionales por la UABC.

Comentarios