Columnas El arte de la guerra

Los retos de la 4T

“Es la economía, estúpido”

Bill Clinton

“Es la economía, estúpido”

Bill Clinton

“EPN en vez de buscar cooperación para el desarrollo y exigir a Obama que cumpla su promesa de reforma migratoria, actúa como policía de EU”. Este fue un tuit que subió el entonces precandidato López Obrador en julio del 2014.

A un año de su elección, el Presidente se está dando cuenta que “no es lo mismo ser borracho que cantinero”.

Ciertamente recibió el país con enormes problemas, principalmente la corrupción y la inseguridad, ambos alimentados por la impunidad como consecuencia de un débil estado de derecho, mismos que durante su campaña hizo la promesa de solucionar.

Si bien en 8 meses de gobierno esto es imposible, es buena hora para evaluar las estrategias implementadas.

En seguridad la situación actual ha empeorado y desafortunadamente sin signos de mejora.

El nuevo modelo policial no ha bajado a las policías locales, y la Guardia Nacional ha debilitado las estructuras de Ejército, Marina y principalmente Policía Federal, donde el reclutamiento de nuevos policías ha sido escaso.

Concluyendo, en materia policial se está fracasando, como lo demuestra la incidencia delictiva a la alza nacionalmente, particularmente en homicidios y secuestros.

En procuración de justicia, a la fecha no se conoce por parte de la nueva fiscalía federal una estrategia clara en el combate al narcotráfico y los cárteles en materia de integración de carpetas de investigación, lavado de dinero y tráfico de armas. Sin un modelo exitoso de procuración de justicia, ningún modelo policiaco puede funcionar.

La seguridad es fundamental para el desarrollo económico y social. Una sociedad que no se sienta segura difícilmente va a apoyar a sus gobernantes.

En el combate a la corrupción se empiezan a generar señales interesantes. La persecución de Juan Collado y Emilio Lozoya, “intocables” del régimen anterior, genera la expectativa de que la impunidad y la corrupción finalmente se están combatiendo. Sin embargo, es importante estas medidas se apliquen a todos los gobernantes corruptos en general, incluyendo algunos recientemente nombrados por la 4T.

Sin embargo, la situación económica del país se empieza a vislumbrar como un nuevo fantasma en la problemática del país.

La política de austeridad del nuevo gobierno, cancelando programas sociales y de salud,  proyectos de infraestructura que no solo impactan las finanzas nacionales sino que generan incertidumbre para la inversión, y el despido masivo de burócratas en dependencias federales, han situado a México en una encrucijada económica que no promete buenos resultados.

El desarrollo económico se está disminuyendo a pasos agigantados, la creación de empleos se está colapsando, donde el incremento en el nivel de los sueldos promedio logrados no ha logrado compensar la caída del consumo interno.

Si México pierde el grado de inversión por los problemas antes descritos aunados, a la problemática de PEMEX y CFE, se generará una crisis económica similar a la de los 70’s.

En resumen, tenemos un presidente disruptivo que está gobernando con un estilo particular, pero el prometió un cambio al modelo neoliberal que trajera desarrollo e igualdad para todos.

Lo dijo el ex secretario de Hacienda Carlos Urzúa: “AMLO es el mejor político vivo que existe hoy en México, con una inteligencia social extraordinaria”.

Esperemos esa capacidad sea por el bien del país y sepa ajustar el rumbo.

* El autor es presidente del Consejo Ciudadano de Seguridad Pública del Estado

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