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Columnas El mundo me da vueltas

Los renteros, la próxima crisis y el dólar

Las cuestión económica, por decir lo menos, se viene complicada para el país pero especialmente para los fronterizos por esta crisis sanitaria mundial en la que nos encontramos.

Por Pepe Avelar

Las cuestión económica, por decir lo menos, se viene complicada para el país pero especialmente para los fronterizos por esta crisis sanitaria mundial en la que nos encontramos.

La consecuencia primordial de un cierre momentáneo de las actividades educativas, comerciales, industriales y de gobierno repercutirá negativamente en el circulante en las calles.

Aún cuando a nuestros gobiernos les sigue temblando la mano y la voz para poner un alto en el camino y han pospuesto la parálisis total de operación de nuestras ciudades, la realidad ya los alcanzó por esta psicosis colectiva que nos produce el saber que un país como Estados Unidos especialmente el Estado de California, ya entró en una fase de restringir la movilidad de las personas y eso, como frontera, nos pega en muchos frentes.

El más obvio, la exportación de muchos productos del sector industrial, quienes a través del proceso maquilador, hemos atendido el apetito de compras de los gringos que actualmente tienen cerrado todos sus centros comerciales y tiendas al menudeo.

Luego está el sector de servicios médicos que tan buenos dividendos nos produce en el ámbito de la salud y el bienestar, que se verá afectado con el cruce limitado de personas en la frontera o el simple miedo a cruzar a realizarse operaciones estéticas, de salud, servicios dentales, compra de medicina y todos los rubros relacionados.

También tenemos al sector turístico en general que resentirá un bajón muy fuerte en ventas en el ámbito de la hotelería, los restaurantes y el comercio en general.

Total que nuestra economía se verá momentáneamente lastimada (mi estimación optimista es que será por 2 meses y la pesimista hasta 4) y eso le pegará al empleo de la micro y pequeñas empresas (menos de 50 empleados) que son grandes generadoras de empleo y autoempleo.

Enmarco mi comentario porque algo urgente tenemos que hacer, para empezar, con las rentas de locales y bodegas en la región que albergan a las pymes. ¿De donde saldrá el flujo de efectivo para pagar las rentas en dólares, ahora con un incremento de casi 30% en su cotización?

¿Cual será la fuente de dinero para pagar la nómina de los empleados? La gente, con coronavirus o sin él, tiene que subsistir y darle de comer a sus hijos.

¿Como afrontaremos el pago inaplazable de servicios públicos y privados para mantener funcionando la planta productiva? La Cespt, la CFE, Telnor, Telcel, Z Gas y todos los demás no esperan y lo que quieren es su dinero o te cortan los servicios.

Desde el punto de vista del consumo local y regional, también los flujos comerciales de compra y venta de mercadería, así como los servicios en general no se llevarán a cabo, así que algo urgente tenemos que hacer.

Se me ocurren varias cosas. Primero, que los dueños de locales y bodegas reduzcan al 50% el pago de la mensualidad de mayo, junio y julio.

Que quienes marcamos nuestros servicios o mercaderías en dólares, los cobremos o paguemos al tipo de las casas de cambio y no al interbancario que tan especulativamente alto se encuentra en este momento.

Que el Gobierno emita un decreto para reducir las tarifas de servicios públicos con una cuota fija pequeña, una para casa habitación y otra para mipymes.

Que se impongan excepciones fiscales a quienes conserven completa su planta productiva cotizando en el IMSS.

Que se estimule la operación de pequeños negocios con pagos en parcialidades de los impuestos por liquidar los siguientes meses a fin de apoyar el flujo de efectivo.

En fin, me parece que hay mucho que discutir e implementar si no queremos tener una verdadera crisis económica dentro de 4/5 meses cuando apenas entremos a una fase de reactivación de los sectores productivos (que inevitablemente se tendrá que dar en el mediano plazo) pero que no será posible si los micro y pequeños empresarios nos vemos obligados a pagar rentas caras, sueldos de gente que no está produciendo porque no hay quien venderle y pagando recibos de servicios o de impuestos que si bien podrían ser justos, no hay recursos para hacerles frente.

No se si esto sea una “receta neoliberal” o una de solidaridad o una de la “4T”, pero de una cosa estoy seguro: reactivar la planta productiva tienen que ser la prioridad número uno cuando acabe la crisis sanitaria. Si no lo hacemos, otra crisis más fuerte, la social, podría pegarnos en la cara. Copiemos a El Salvador y Canadá. Ellos ya entendieron lo que hay que hacer.

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