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Columnas Círculo Rojo

Litio y otras cosas

Considerado el “petróleo del futuro”, el litio se ha convertido en un elemento estratégico para el desarrollo de las economías y mercados de las principales potencias del mundo

Por Carmen Aristegui

Considerado el “petróleo del futuro”, el litio se ha convertido en un elemento estratégico para el desarrollo de las economías y mercados de las principales potencias del mundo y el desarrollo de las pujantes industrias de teléfonos celulares y automóviles eléctricos, principalmente.


Para las grandes potencias, es un imperativo garantizar el suministro de litio para sus industrias de tecnología. El descomunal crecimiento en la producción de celulares que requieren batería de litio y el ascendente negocio de los autos eléctricos que también lo requieren es el indicador más claro de lo que se juega.


China y Estados Unidos mantienen una feroz batalla por el avance tecnológico y los mercados internacionales. En esa guerra entre gigantes el litio es estratégico.


Por eso, es indispensable poner en el radar los lugares en donde los mayores yacimientos han sido detectados y lo que está ocurriendo en esos países.


Pueden o no estar relacionados con los fenómenos recientes de movilizaciones masivas, golpe de Estado y hechos de violencia desmedidos que han ocurrido en las últimas semanas en Chile, Bolivia y México. Por lo menos resulta interesante saber que esta escalada de sucesos se da en países que tienen en común su desarrollo o potencial en yacimientos, reservas y producción de litio, el metal estratégico que algunos bautizaron como “oro blanco”.


En el caso de Bolivia, no pocos analistas asocian el golpe perpetrado en contra de Evo Morales con la intención de arrebatar el control de los yacimientos que posee la nación andina. El vicepresidente renunciante de Bolivia, Álvaro García Linera, contó a quien esto escribe que su gobierno decidió nacionalizar las áreas estratégicas como gas y petróleo. En el caso del litio, dejaron bajo el control absoluto del Estado los yacimientos. El salar de Uyuni, la reserva más importante, empezó a ser explotada inicialmente casi de forma artesanal hasta estar en condiciones de buscar una alianza extranjera que garantizara la colocación del litio en mercados internacionales.


El Estado boliviano optó por aliarse con China y Alemania, dejando fuera de esa jugada a Estados Unidos, Francia y otros interesados. Alistados para incursionar en la fabricación de baterías con los alemanes, sobrevinieron protestas de pobladores que reclamaban mayores beneficios por la explotación de los yacimientos. Vino la escalada y como antecedente al golpe, el proyecto con Alemania se vio frustrado.

¿Tuvo que ver o no Estados Unidos en el golpe a Evo Morales, como acusa el boliviano? ¿Tuvo que ver la disputa por el litio en el golpe que trastocó el orden constitucional del país andino? 21 millones de toneladas de reserva -una de las más importantes del mundo- alimentan esa teoría.


En la zona limítrofe entre Chihuahua y Sonora, justo dónde ocurrió el atroz crimen contra la familia LeBarón -crimen que dio pie a que Donald Trump anunciara su intención de designar como terroristas a los cárteles mexicanos y dejar abierta la posibilidad de incursionar en México- se encuentra en desarrollo un yacimiento de litio de grandes proporciones.


Braulio Carbajal publicó ayer en La Jornada un amplio informe sobre el tema. Señaló que con este desarrollo, México se convertirá en uno de los mayores productores de litio en el mundo. “...Dicha oportunidad no ha pasado inadvertida para la empresa canadiense Bacanora Lithium y la china Ganfeng Lithium, las cuales se han instalado en el municipio de Bacadéhuachi, ubicado en la sierra alta de Sonora, con el objetivo de explorar un yacimiento que el grupo Mining Technology calificó como ‘el mayor depósito de litio en desarrollo en el mundo’”. El yacimiento concesionado en el gobierno de Enrique Peña Nieto cuenta con reservas por 243 millones de toneladas, más otros 8 millones de toneladas de reserva que tiene con otros dos yacimientos en San Luis Potosí-Zacatecas y Baja California. Si de litio se trata y de intervenciones posibles, cuidado con México que está parado en una mina de oro. De “oro blanco”, como algunos le llaman al codiciado metal

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