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Columnas Necropsia urbana

Legistas y criminalistas de la mano

Desde sus inicios, la investigación del delito ha debido pasar por ineludibles cambios dictados por el nivel de desarrollo y cultura que han adquirido las sociedades y por el afianzamiento de la investigación científica, de cuyos métodos estas se nutren.

Desde sus inicios, la investigación del delito ha debido pasar por ineludibles cambios dictados por el nivel de desarrollo y cultura que han adquirido las sociedades y por el afianzamiento de la investigación científica, de cuyos métodos estas se nutren.

En “El Siglo de la Investigación Criminal”, se recoge la información del surgimiento y evolución de las ciencias y especialidades de las investigaciones de los delitos, lo que es corroborado por otros autores solo con pequeños ajustes en relación con algunas fechas, pero sin ninguna contradicción significativa.

La investigación criminal comienza como tal en el siglo XIX; es el período donde la policía se hace consciente de la necesidad de organizar la actividad policial profesional. En este período se distinguen dos fases: 1. Intuitiva: Es un arte de la investigación policial, ya que influye en la investigación del instinto sobre el razonamiento, y es, a su vez, espontánea, sin método y sin sujetarse a normas o reglas establecidas; 2. Psicológica o reflexiva: El sistema investigativo evoluciona, se estudian con lógica los hechos, se observa, se deduce, lo que da espacio a la Criminalística de Hans Gross

Existe una tendencia mundial hacia la formación de médicos legistas y peritos forenses para asegurar un enfoque de desarrollo en su actuación, que garantice el acceso a los sistemas de competencias establecidos, haciendo que correspondan los programas de especialización con el desarrollo de las competencias. Estas no se adquieren de manera espontánea en ningún sector; por esa razón, los países con desarrollo sostenido de las ciencias forenses cuentan con una estructuración de la investigación pericial en función de elevar su calidad, pues una parte significativa de ellos se encuentran estructurados en Institutos de Ciencias Forenses, donde se ubican las ciencias, especialidades y disciplinas que intervienen de manera directa en la investigación de los delitos; la Criminalística y la Medicina Legal rectoran estos procesos, aunque existen otras especialidades y disciplinas que se integran para cumplir con el objeto social demandado.

Los legistas y peritos criminalistas consideran que se deben incluir, entre sus competencias: Criterios de desempeño en los escenarios de acción, que incluya el lugar del hecho y las investigaciones en el laboratorio y servicio teratológico, entre otros; campo de aplicación, que se justifica por el nivel de integración de los conocimientos y el espectro que cubra su pericia; evidencias de desempeño, demostrado mediante la aplicación de indicadores de calidad y su evaluación cuantitativa o cualitativa; lo anterior implica la necesidad de homogenizar y normalizar la investigación pericial; evidencias por producto, que se ponen de manifiesto a través de los resultados del impacto que causa en el Juzgador que recibe el producto de la actuación pericial; evidencias de actitudes, que se justifican por la disposición, modo de actuación, sentido de pertenencia, nivel de autogestión, eficacia de la formación continua o de posgrado y autopreparación de los involucrados en la actividad pericial.Fomento Educativo Politécnico AC, cuenta con un incipiente proyecto para sacar una carrera en Criminalística que pretende llenar esas expectativas, esperemos ver su producto.

*El autor es Coordinador del Área Pericial del Instituto INJUS.

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