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Columnas Águilas y serpientes

La verdad ¿de quién?

La verdad es la concordancia entre aquello que afirmamos con lo que se sabe, se siente o se piensa (no con lo que se sospecha, se intuye o se supone, como lo hacen algunos comunicadores u ociosos de las redes sociales, con el fin de buscar rating o likes).

Por Rafael Liceaga

La verdad es la concordancia entre aquello que afirmamos con lo que se sabe, se siente o se piensa (no con lo que se sospecha, se intuye o se supone, como lo hacen algunos comunicadores u ociosos de las redes sociales, con el fin de buscar rating o likes). De allí que el concepto de verdad también abarque valores como la honestidad, la sinceridad y la franqueza.

La verdad se refiere a la existencia real y efectiva de algo. La verdad tiene una existencia objetiva, independiente de que la conozcamos o no. No admite grados: “si la verdad es la relación entre el juicio y la situación objetiva, esta relación existe o no existe. No caben términos medios. Cuando decimos que algo es verdadero, damos a entender que creemos tener razones para convencer a otros de la verdad, siempre que podamos hablar de ello, sin presiones ajenas a la búsqueda misma de la verdad. La verdad nos ayuda a tener nuestra conciencia tranquila. Es una conformidad entre lo que manifestamos, lo que experimentamos y lo que sentimos. La verdad es un valor vinculado a la honestidad, que implica la actitud de mantener en todo momento la veracidad y el honor en las palabras y acciones. 

La ‘’verdad’’ también es un valor ético, pues da sentido al respeto ante los demás, constituyendo uno de los pilares sobre los que se asienta la conciencia moral de la comunidad, abarcando todos los ámbitos de la vida humana. Quiere decir que las cosas y sus propiedades son reproducidas tal cual ellas son en la realidad, independientemente del hombre y sus intereses. La única razón para decir la verdad es moral: respeto a los demás y a uno mismo.

Expuesto lo anterior, paso a exponer el porqué de todas las explicaciones anteriores: Toda la vida, pero más el último año, hemos vivido en México, y especialmente en las redes sociales, un sinfín de información y comentarios, que más que compartirse para decirnos la verdad, se hacen para externar recelos, resentimientos y pleitos políticos. Pocos dicen la verdad y la mayoría tergiversa, exagera o miente. Creen confundirnos, pero solo nos demuestran la baja calidad que como personas tienen, y el poco respeto a los demás que profesan. Así, es difícil lograr un cambio verdadero. Todo el que manda información falsa y “memes” irrespetuosos, no es mejor que los que critica.

Dicho todo lo anterior, le dejo unos puntos para meditar. Si hay mucha basura en nuestras ciudades, quien tiene la culpa: El ciudadano que la tira y no la coloca en su lugar; el gobierno que no pasa a recogerla; o los dos. Y otra, con los miles de muertos por el Covid: La culpa la tiene quienes lo crearon y esparcieron; los ciudadanos que no se cuidan y no acatan las alertas que da el gobierno; el gobierno, por no tener la eficiencia adecuada; o todos. ¿Verdad que es difícil? Pero si somos honestos, daremos a cada punto su valor.

*El autor es asesor administrativo, presidente de Tijuana Opina y coordinador de Tijuana en Movimiento.

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