Columnas Sueños de plata

Infierno en la tormenta / Ted Bundy: Durmiendo con el asesino

El director Alexandre Aja, conocido por su contribución al movimiento de cine extremo francés (Alta Tensión, 2003), une sus fuerzas con Sam Raimi (como productor) para crear lo que en papel suena a una comedia al estilo de la ridícula serie de películas Sharknado (Tornado de Tiburones).

Por Manuel Ríos Sarabia

El director Alexandre Aja, conocido por su contribución al movimiento de cine extremo francés (Alta Tensión, 2003), une sus fuerzas con Sam Raimi (como productor) para crear lo que en papel suena a una comedia al estilo de la ridícula serie de películas Sharknado (Tornado de Tiburones). Sí, una tormenta azota Florida y entre las inundaciones abundan los cocodrilos devorando humanos. 


Si tan solo la premisa se hubiera quedado ahí, la cinta sería mejor. Como lo es, resulta una trama sacada del Hallmark channel, padre e hija distanciados que se reencuentran y restablecen su relación, rodeados por cocodrilos asesinos. 


La película de Aja indudablemente goza de buena manufactura, asegurada por la producción de Raimi, sin embargo, no deja de ser un producto por encargo que cae en los clichés y recursos más baratos del género. Estruendos exagerados para generar sobresaltos abundan. Si tienen noventa minutos para desperdiciar, adelante; de otra forma, evítenla.


En el extremo opuesto del cine de explotación, se encuentra la película del prolífico director de televisión, especializado en temas de crimen, Joe Berlinger, que se centra en el famoso caso del asesino en serie Ted Bundy.


Berlinger recrea con precisión la década de los setenta en que se desarrolló la historia real de Bundy y sus despiadados crímenes contra mujeres, y utiliza como base de su narrativa el libro de Elizabeth Kloepfer: El príncipe fantasma: Mi vida con Ted Bundy.  


Consecuentemente, la cinta se centra esencialmente en la relación que existió entre Kloepfer (Lily Collins) y Bundy (Zac Efron) durante los años en que cometió los asesinatos, entró a la cárcel, escapó dos veces y fue enjuiciado y finalmente sentenciado a la pena de muerte.


La secuencia de eventos que utiliza Berlinger, como resultado, esquiva los detalles más cruentos de los hechos, presentando en su lugar la visión que tenía Kloepfer de su enamorado. En este respecto, el casting de Zac Efron como Bundy es un acierto, y su interpretación del asesino uno de los puntos altos en su carrera.


El retrato de Bundy como un personaje carismático y encantador es precisamente lo más aterrador. En la piel de Efron se llega a convertir en un héroe, al cual las espectadoras (como sucedió en mi sala de cine) echan porras cuando logra huir de la ley una y otra vez. Y esto es tan aterrador como el seguimiento que obtuvo el verdadero Bundy, durante su juicio, cuando multitudes de mujeres jóvenes y atractivas (justamente el perfil de sus víctimas) acudían a las audiencias y confesaban su inexplicable atracción, así como la creencia en su inocencia.


Si algo deja claro la cinta de Berlinger es la existencia de este tipo de personajes sicópatas y narcisistas que depredan sobre mujeres vulnerables, las cuales fácilmente caen presas de sus encantos y no logran sobrevivir para contarlo. 


Los asesinatos de Bundy, que en los setenta fueron un gran escándalo, y ascendieron a 30 víctimas, hoy no parecerían ser motivo de alarma. En nuestro país, en lo que va del año, se han reportado más de mil 200 feminicidios y no se hace nada al respecto. 
Esto nos lleva a reflexionar en nuestra sociedad y a cuestionarnos ¿qué es lo que hemos hecho mal?


Generaciones de hombres han sido criados para despreciar a la mujer al grado de matarla. Generaciones de mujeres que han sido criadas como ciudadanas de segunda que a través de una vida de abuso finalmente toleran y permiten el maltrato que termina en la muerte. ¿Es esto lo que hemos logrado como sociedad?  


Una turba que finalmente celebra la venganza de freír a un ser humano en la silla eléctrica. Si esa es la justicia que hemos alcanzado después de 6 mil años de civilización, la ley del Talión, que nos convierte en asesinos para castigar al asesino, no hemos logrado nada.


“Pocas personas tienen suficiente imaginación para la realidad” — Johann Wolfgang von Goethe. 


El autor es editor y escritor en Sadhaka Studio.
 

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