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Hay cosas que desgarran el alma, el caso del asilo El Refugio

En ocasiones es necesario preguntarse ¿qué se necesita tener dentro de sí mismo?

Por Alfredo Alvarez

En ocasiones es necesario preguntarse ¿qué se necesita tener dentro de sí mismo? como para abandonar y dejar morir a alguien a su suerte, muchos adjetivos impublicables se nos vienen a la cabeza, pero bajemos un escalón más, ¿y si esa persona que dejas morir fue tu padre, tu madre o tu abuelo?, esta reflexión me llega al ver el caso del asilo El Refugio aquí en Tijuana, donde tienen a personas de la tercera edad en condiciones deplorables, como si fuese un gueto de la segunda guerra mundial ¿Y las autoridades?

El asunto reventó a nivel nacional, Denisse Maerker en el noticiero estelar de Televisa, exhibió la situación lastimosa en la que viven más de 250 abuelitos que fueron abandonados a su suerte, todos se encuentran enfermos, discapacitados y con padecimientos tan difíciles como cáncer.

La historia del Refugio tiene años que ha sido denunciada, en 2017 un incendio cobró la vida de seis abuelitos y al parecer esto no fue suficiente como para que alguna autoridad de cualquier nivel se dignara a atender, en otras palabras les valió que exista un hacinamiento de todas estas personas que duermen incluso en el piso por falta de camas, viendo cómo algunos son consumidos por los gusanos que eclosionaron en sus cuerpos por la falta de aseo y complicaciones médicas.

El lugar es administrado por un pastor de la iglesia Pentecostés y son atendidos por una docena de voluntarios que apenas se dan abasto para ofrecerles algo menos peor que terminar abandonados en la calle, sin embargo, todo indica que existe un trasfondo más cruel detrás de esto, el asilo ha tenido poca apertura con los medios, los reciben guardias armados de forma grosera y los administradores son poco claros con la toda la situación que ahí se vive; si no tienen para darles de comer más que avena y frijoles ¿de dónde sale y para qué haya guardias de seguridad?

La Secretaría de Desarrollo Social Municipal acudió ayer a revisar las condiciones del albergue, cosa que pudiera causar algo de esperanza para que la situación sea diferente, sin embargo al escuchar las declaraciones de funcionarios municipales al decir que los ancianos duermen en el piso por su comodidad uno se pone a pensar si realmente cuentan con la sensibilidad humana al ver cómo han sido tratados y abandonados como objetos todos los abuelitos que esperan ahí sus últimos días.

Nadie debería de morir en estas condiciones infrahumanas y de abandono en el mundo, mucho  menos en Tijuana, siendo una de las cinco ciudades más importantes del país, es indignante que las autoridades argumenten que no existen recursos para poder atender esta necesidad en la ciudad, porque si se tiene dinero para otras cosas como viajes, comilonas faraónicas y otros excesos, también debería haber dinero para que al menos exista una supervisión necesaria en la que se garantice una humana atención a este grupo vulnerable.

La culpa es de muchos, no solo de uno, desde los familiares que sin corazón optan por dejar a su suerte a su padre, madre, abuelo o familiar, así como la asociación religiosa que prefiere tener guardias de seguridad asustando a periodistas y cualquier otro interesado, en lugar de conseguir más equipo de atención médica, comida o camas, y también las autoridades que dejan que las asociaciones asuman el rol que a ellos les corresponde que es salvaguardar la integridad de sus ciudadanos en estado de indefensión.

*El autor es periodista con 25 años de carrera, ha encabezado noticieros en la televisión internacional; ganó el premio Nacional de Periodismo y ha sido académico.

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