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Columnas Águilas y serpientes

Evo y el respeto

En los tiempos que vivimos, pareciera que todos los seres humanos vivimos en la Torre de Babel, en donde nadie se entiende, así como castigo divino.

Por Rafael Liceaga

En los tiempos que vivimos, pareciera que todos los seres humanos vivimos en la Torre de Babel, en donde nadie se entiende, así como castigo divino; independientemente de los miles de personas que, aparte, no les interesa entenderse, y para ello utilizan el poder para imponer sus creencias, modos e ideologías a todos los demás.

El mundo actual es protagonista de una confrontación entre varios modelos de política. Por una parte, las potencias lideradas por EEUU quieren mostrar su supremacía mundial muy beligerantemente; y, por otra parte, están las naciones que desean la paz sin intervenciones extranjeras. En México, se supone que no nos metemos en los asuntos de otros, pero al recibir en esta semana, asilado al presidente boliviano, queda en entredicho todo, porque se quedó bien con una parte del problema, pero se quedó mal con el pueblo que no lo quería (Independientemente de quien tenga la razón). Asilar, fue una decisión presidencial sin pedir opinión alguna.

No se necesita mucha inteligencia, ni muchos conocimientos de relaciones internacionales, para saber qué es bueno para todos y qué no lo es. Con respeto se resuelve todo. Respetar quiere decir “atención” o “consideración”. El respeto es un valor que permite que el hombre reconozca, acepte, aprecie y valore las cualidades del prójimo y sus derechos. Es el reconocimiento del valor propio, de los derechos de los individuos y de la sociedad. En el caso de Evo y Bolivia, ambos deben de tener sus derechos y obligaciones y por eso deberían arreglarse solos.

El respeto permite que la sociedad viva en paz, en una sana convivencia en base a normas e instituciones. Y, por el contrario, la falta de respeto genera violencia y enfrentamientos (Como lo sucedido en Bolivia, que alguien no respetó algo o a alguien; y como está sucediendo en México, que alguien tampoco respeta algo o a alguien).

La falta de tolerancia, la ausencia de valores y la soberbia son algunos de los elementos que originan esas faltas de respeto. Y nadie pudo ser más claro que Juárez, cuando dijo “Entre las naciones como entre los individuos, el respeto al derecho ajeno es la paz”, que expresa la conciencia universal de que tanto individuos como naciones, son libres y soberanos con el derecho de autogobernarse y autodeterminarse.

El respeto es un valor de ida y vuelta, y garantiza una forma armoniosa de convivencia. No se puede conseguir la cohesión social si no se respetan los derechos de la gente. No se puede gobernar a base de discursos amorosos y llamados a la rectitud, cuando desde arriba se comienza a diferenciar a las personas y solo se reconoce la rectitud de los allegados.

Resumiendo, se supone que México no debe meterse en los asuntos de otros países. Y tampoco debería de tomar partido entre un gobernante y su pueblo. Aquí se tomó partido por ser un gobernante socialista, y les faltó al respeto al pueblo boliviano y al pueblo mexicano. Nada amable ni agradable. Sano sería rectificar.

* El autor es asesor administrativo, presidente de Tijuana Opina y coordinador de Tijuana en Movimiento.

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