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El softbol femenil

A nivel nacional, el softbol femenil es una de las grandes potencias, con cetros a granel, en todas las categorías y protagonista infaltable en la máxima fiesta del deporte infantil y juvenil de México, la Olimpiada Nacional.

Por Ángel González

A nivel nacional, el softbol femenil es una de las grandes potencias, con cetros a granel, en todas las categorías y protagonista infaltable en la máxima fiesta del deporte infantil y juvenil de México, la Olimpiada Nacional.

Como tal, la ON pasó a la historia, pues de un plumazo la desapareció la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte, que tiene, por ahora, como titular a la velocista sonorense de Nogales, Ana Gabriela Guevara, pero los triunfos se darán ahora en los Nacionales Conade.

En Tijuana, allá por la década de los 70´s, hablar de softbol era mencionar a las hijas de Miguel Ruiz Camilo, siendo Isabel y Maricruz las más destacadas, con participación a nivel nacional, con buenos números.

Alternaban, entre otras, con Lety Castañeda, hermana del Toro, quien lanzaba y de ser portera del Zona Norte, Sara Salomón cambió de deporte y lo hacía bastante bien como pitcher.

Martha y Elsa García, Lidia Rodríguez y Carmen Salomón, hermana de Sara, quien jugaba en los jardines, estuvieron en esos inicios de la pelota blanda femenil.

De Tecate venía a jugar las paradas cortas Tere Estrada, una de las mejores en su posición y buena bateadora, destacando a la ofensiva Lupe Barraza.

Pero antes de ellas había un equipo que dirigía Lupe Rivera y que tenía como lanzadoras a Rosa Limón y Nena Vázquez, hija de Tobías Vázquez, pitcher de aquellos años.

A nivel estatal, los duelos eran con los equipos de Ensenada, que tenían como base a las hijas del Prieto Soto, uno de los grandes impulsores del deporte, en varias disciplinas.

Carmen, Olga, Ana, Beatriz y Vicky, son las hijas del Prieto, así que Soto no batallaba tanto para completar la alineación.

Después empezaron a jugar las otras hijas de Camilo, Julia, Malena y Tony, aunque ya todas retiradas, a excepción de Maricruz, quien sigue participando en eventos estatales Master y las competencias oficiales de Primera Fuerza.

Hubo otra buena época del softbol femenil, con Arnoldo Sánchez Fontes promoviendo y dirigiendo equipos, en la Liga Municipal, que en aquel entonces tenía coordinador de la rama.

Luego, los encargados de impulsar la pelota blanda femenil fueron Sergio Cota y Alberto Palacios Bórquez, el Chepino, que en dos ocasiones fue presidente de la Liga Municipal de Softbol Varonil y Femenil de Tijuana.

El problema para las chicas de aquellos años fue la falta de escenarios, pues tenían que andar buscando donde jugar y muchas ocasiones lo hicieron en campos de béisbol, como el Ángel Camarena Romo, cuando estaba frente a Cartolandia.

Después jugaron en la Zona Norte, donde ahora está la Unidad Deportiva Infantil Benito Juárez, el Crea y en el Campo Centenario, en la Unidad Deportiva Tijuana, construido por el ayuntamiento de Tijuana, presidido por Federico Valdés Martínez y ahí fue el despegue del softbol femenil.

Aparecieron José Bonilla, con equipos donde militaban sus hijas, el doctor Enrique Alemán y Gerardo Araujo, quienes armaban buenos conjuntos, principalmente el médico, con su hija Edith lanzando y Gera, que invitaba a mucho del talento que había.

En los equipos donde militaba Maricruz y que dirigía su esposo Tony Corona, jugaban la hija Maricruz, estrella de Baja California en Olimpiada Nacional, que sigue activa y Danielita, felizmente casa y residiendo en Arizona.

Hicieron fuerte a este circuito las jugadoras que venían del otro lado, combinando esfuerzos con las de casa, cosechando títulos a nivel estatal y nacional.

Y las hijas de Sara Salomón y Gerardo Ramírez, Sara y Geraldine, también fueron parte de esa buena época del softbol femenil, más cuando se formó la Liga Femenil de Tijuana, desligándose del circuito varonil.

También hay que mencionar como una de las impulsoras del softbol femenil, a Dora Carrillo, peligrosa bateadora, seleccionada nacional, siempre dispuesta a apoyar a quienes se iniciaban en este deporte.

Carrillo, licenciada en educación física, militaba con Cobras, equipo que escenificaba duelazos con Taxis Amarillos y DiaSan, cuando jugaban en los campos de Otay.

En este deporte hay un ciclo muy curioso.

Cada cierto tiempo, los equipos cambian de liga, están en la Municipal y luego se van a Otay, pero casi siempre son las mismas jugadoras, que por mucho tiempo han puesto muy en alto el softbol de Tijuana, Baja California y hasta México.

Ya no tenemos más espacio para los Apuntes, que hasta aquí llegan…por hoy.

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