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Columnas El mundo me da vueltas

El próximo desastre (anunciado) de la vacunación

A este Gobierno Federal muy pocas le han salido bien. Muy pocas. Las ayudas sociales son un éxito, pero no tiene chiste regalar dinero que no es tuyo cuando descuidas tantas otras cosas.

Por Pepe Avelar

A este Gobierno Federal muy pocas le han salido bien. Muy pocas. Las ayudas sociales son un éxito, pero no tiene chiste regalar dinero que no es tuyo cuando descuidas tantas otras cosas. Aunque creo que está bien ayudar a las personas tercera edad e incluso a los jóvenes iniciando y otros proyectos similares, me preocupa lo mal que estamos en nuestro crecimiento económico, la inversión gubernamental en infraestructura en todo el país, la baja en la inversión privada nacional y extranjera, donde somos un pequeño desastre. Creo que para allá va la “campaña” de vacunación antiCovid19 y tal como ha sido el manejo de la pandemia, vamos directo a una comedia de equivocaciones.

Los fronterizos tenemos un problema y una gran ventaja: vivimos al lado de una economía boyante con lo cual siempre tenemos un modelo o un ejemplo a seguir (o rechazar) y experimentamos cosas muy diferentes en materia de servicios públicos a los que la población en general en México no están acostumbrados.

Lo que en otras partes del país se enteran por algunos medios o por algunas visitas al país vecino, para nosotros es cotidianidad pura y dura.

El ejemplo en esta crisis sanitaria lo estamos viviendo todos los días. Muchos amigos y familiares mexicoamericanos residentes o ciudadanos ya recibieron la vacuna antiCovid19 o están a punto de recibirla. Entraron a una página web que el gobierno estatal (no el federal) proporcionó, se inscribieron y les dieron una fecha, según el grupo de edad o de riesgo al que pertenecen. Así de fácil, llegan al lugar, les aplican la vacuna, les entregan un comprobante y tan tán.

En México se hizo un tango por un paquetito que llegó al aeropuerto. Funcionarios federales de primer rango, policía, ejército, cobertura mediática y “simulacro de vacunación”. En concreto, solo llevamos un puñado de doctores, enfermeros y uno que otro colado, vacunados.

Mucho ruido y nada de nueces, mucha palabrería y mínimos resultados. No conocemos, a ciencia cierta, si ya compraron vacunas (porque todos los indicadores nos hacen creer que no lo han hecho sino que solo hay “apartados”). Se reservaron la información de las potenciales adquisiciones y ahora estamos a obscuras, a tientas. No hay certeza de cuándo empezar, con cuántos módulos, en qué lugares y quien colabora.

Para mi, el gobierno aparentemente “tiró la toalla” antes de empezar. Ya se dió por vencido o eso es lo que parece. Después de que gobernadores de oposición y de un grupo muy importante de empresarios de hospitales, farmacias y ahora hasta universidades, hoteleros y restauranteros, han pedido que los dejen comprar vacunas o apoyar en el proceso de vacunación, el gobierno dio la anuencia de que ellos las busquen y las compren ¡2 meses después de anunciar su “plan” de vacunación que no arranca!.

La Federación ya salió con su “batea de babas”: conformó una “brigada” de vacunación sin apoyo de la red de hospitales públicos y los sistemas de vacunación en los estados, para hacer su campaña electoral con la vacuna incorporando a sus “servidores de la nación” que no son mas que sus operadores electorales en las entidades.

Mientras, seguimos sin empezar nada. Nadie sabe cómo se iniciará plan alguno porque nadie sabe ni cuántas vacunas tendremos ni cuando.

En Baja California estamos como el chinito: “nomas milando”.

Aquí nuestros vecinos de California y Arizona avanzan a pasos agigantados y en México nos estamos peleando (en lugar de estar colaborando) porque no estamos multiplicando un esfuerzo que debería ser de todos.

El Presidente está en lo único que sabe hacer y que además le sale muy bien: campaña electoral. Que mientras, se mueran otros 150 mil mexicanos (ó los que realmente hayan sido), parece ser la consigna.

* El autor es empresario, turistólogo y un enamorado de su ciudad.

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