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Mar de fondo

El gobierno de Marina

Como ya se sabe, en 2019 ganó la gubernatura de Baja California Jaime Bonilla y, en 2021 la ganó Marina del Pilar Ávila, pero hasta ahora no hay ningún rastro de Morena como partido vencedor. El problema es de vital importancia aunque tienda a ignorarse.

Por Benedicto Ruíz Vargas

Como ya se sabe, en 2019 ganó la gubernatura de Baja California Jaime Bonilla y, en 2021 la ganó Marina del Pilar Ávila, pero hasta ahora no hay ningún rastro de Morena como partido vencedor. El problema es de vital importancia aunque tienda a ignorarse.

El ambiente que reina en este momento es de celebración y alegría por el segundo triunfo de Morena en todos los cargos públicos, pero no se dice nada acerca de los cambios que prometió este partido cuando llegara al poder.

¿Dónde está Morena y su “proyecto de nación”? ¿Dónde reside ahora el poder político? ¿Dónde están las políticas para cambiar las condiciones de desigualdad y pobreza que siguen privando en todo el país? ¿Dónde están los pobres o los más desposeídos en la nueva estructura de poder?

Empecemos por algo fundamental que se ha prestado a muchas confusiones. Algunos dicen que en el gobierno de Bonilla y ahora en el de Marina hay muchos morenistas que quedan fuera del gobierno, es decir que no son tomados en cuenta a la hora de integrar los gabinetes.

Sin embargo, no es así. En estricto rigor, la verdadera estructura de Morena está formada por los priistas y panistas, más otros del antiguo prd. No hay morenistas que queden fuera. Lo que hay son los seguidores y simpatizantes de López Obrador, o los que participaron en la formación del movimiento, pero todos ellos no forman parte de la estructura de Morena.

Morena, hay que asumirlo ya, es el PRI y el PAN, con predominancia del primero en los puestos de dirección y mando político. No hay otras fracciones o corrientes que “queden fuera”, como se piensa. Baja California es un ejemplo prístino.

Todos los alcaldes de Morena, por ejemplo, (o por lo menos cuatro de ellos), son o vienen del PRI: Monserrat Caballero en Tijuana, Norma Bustamante en Mexicali, Aracely Brown en Playas de Rosarito y Armando Ayala en Ensenada.

Marina se hizo morenista pero estuvo ligada al panismo, aunque no haya militado abiertamente. Su gabinete de gobierno refleja claramente estas dos fracciones o corrientes políticas. Si bien en su composición hay una vertiente técnico-profesional, en los puestos clave hay sólo funcionarios priistas y panistas, o entre dos aguas como Catalino Zavala, que lo aprendió en los tiempos de Ruffo.

En esencia, para decirlo de esta manera, con Marina gobierna el PRI pero con la visión del PAN (¡A esto hemos llegado!), pues fue este partido el que intentó introducir la idea de separar lo técnico de lo político en los gobiernos. Fue un error que ahora repite Marina y su esposo.

Otra visión (panista) que Marina empieza a esbozar es la de la relación con los empresarios y sus organismos. Aquí intenta reparar todos los destrozos que hizo Bonilla y llama a la reconciliación y a la “corresponsabilidad” de los empresarios en la atención de las necesidades sociales.

Sin embargo, el gran riesgo de una política así es que, de nuevo, Marina restablezca el poder político de los empresarios, como sucedió con el panismo. Una cosa es que el gobierno tome en cuenta al sector empresarial en sus políticas, y otra muy distinta es que los empresarios tengan el poder.

¿No es esta una política general de López Obrador y de Morena? ¿No es un poco lo que quiere decir la 4T? El asunto de fondo tiene que ver con este problema histórico: la gente vota por unos pero después son otros los que gobiernan. ¿A quién le dieron el poder los votos de Morena en BC?

En BC se está perdiendo de vista todo esto, arrastrados por el entusiasmo y el carácter histórico de que gobierne una mujer. Muy pocos reparan en la visión que se tiene y en las promesas de AMLO y en lo que se está convirtiendo Morena en la entidad. ¿Se puede esperar que el PRI injertado en Morena gobierne diferente?

No se trata de ser pesimista o de ver el lado oscuro de las cosas, sino de entender la realidad. Marina tiene entusiasmo y cree que puede hacer cosas para promover cambios, pero a su alrededor hay varios problemas que pueden interferir. Primero tiene que hacerse morenista, y construir una fuerza propia y un liderazgo porque hasta ahora no lo tiene.

Y segundo, sólo tiene tres años para avanzar en los cambios porque después de ahí, es decir después de 2024, todo va a ser diferente. Morena sin López Obrador puede convertirse en un torbellino de pasiones y turbulencias políticas. BC no será la excepción. No va a estar fácil.

*El autor es analista político

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