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Columnas El arte de la guerra

El costo de la violencia

“La pobreza es la peor forma de violencia”.
Mahatma Gandhi

Por Juan Manuel Hernández Niebla

El problema de la inseguridad no solo afecta el factor social sino la economía de todos los mexicanos, debido a que cambia la forma de vida de las víctimas,  repercutiendo en sus patrones de consumo.


Existen varias organizaciones que miden el costo de la violencia, donde resalta un estudio hecho por la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID).


El estudio hace una estimación del costo de la violencia en el país, incluyendo personas, empresas y gobierno, concentrándose en  entidades como Baja California, Michoacán, Nuevo León, Chihuahua y Jalisco.


La repercusión en las personas contabiliza la pérdida de su salud y su patrimonio, así como el cambio en sus factores de vida.


El impacto en las empresas va en el entendido igual de las pérdidas patrimoniales así como la mayor cantidad de recursos necesarios para protegerse, recursos que podrían destinarse a actividades productivas.


El estudio también considera la repercusión en los gobiernos, en la lógica de que los recursos utilizados para combatirla provienen de impuestos que pagan personas y empresas, y que podrían igual invertirse en actividades productivas y programas sociales.


A la par, las empresas e individuos que invierten en seguridad realizan una doble tributación, debido a que a cambio del pago de sus impuestos, esperarían ser protegidos por los gobiernos.


El estudio fue hecho durante el 2018 con datos del 2000 al 2017, proyectando el costo de la violencia del 2019 al 2030.


El primer factor de sorpresa que arroja el estudio es relacionado a los homicidios, donde el mismo es la primera causa de muerte entre la población de 15 a 44 años, por lo que el problema pudiera ya considerarse como una pandemia.


Pero la dimensión real de la violencia no se ve reflejada solo en los homicidios, ya que por cada acto violento existen un número mayor de delitos, lesiones físicas y daños indirectos que recaen sobre empresas, personas y gobierno, tales como disrupción del desarrollo económico, ruptura del tejido social, así como miedo y pérdida de confianza.


Las conductas relacionadas con el miedo y la inseguridad reducen las ventas de los negocios, disminuyendo la actividad económica y generando igualmente cambios de conducta en las personas y en su calidad de vida.


Según USAID, durante el 2018, el impacto económico de la violencia en México fue de $1.52 billones de pesos, equivalentes al 6.8% del total de la economía nacional (PIB).
Si dividimos esta cantidad entre el total de empresas del país, el costo por empresa seria de $298 mil pesos, donde las empresas con más de 250 empleados, responsables del 60% del PIB nacional, absorben la mayoría del costo.


En relación a las personas, el costo entre todos los mexicanos mayores a 18 años sería de $17,866 pesos por persona, equivalente a $44,509 por  hogar.


Asimismo, en el caso de seguir esta tendencia, para el 2030 el costo de la violencia ascenderá a $4.5 billones de pesos, equivalente al 15% del PIB.


Si se redujera la violencia en 50% para el 2030, se podrían ahorrar  $15 billones de pesos anuales.


Resumiendo, combatir el círculo vicioso del delito debe incluir efectos y causas, donde la inversión en temas preventivos debe principalmente dirigirse a la disminución de la inequidad y la pobreza.

* El autor es Presidente del Consejo Ciudadano de Seguridad Pública del Estado.

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