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Columnas Casillero

El ‘New Deal’ y el ‘Crac del 1929’

Se dice que la década de 1920, especialmente en los Estados Unidos, fue un periodo de crecimiento y desarrollo económico, sin embargo los desequilibrios existentes entre los más adinerados y las clases más desprotegidas, generaron una de las crisis más profundas del sistema capitalista.

Por Ignacio Calderón Tena

Se dice que la década de 1920, especialmente en los Estados Unidos, fue un periodo de crecimiento y desarrollo económico, sin embargo los desequilibrios existentes entre los más adinerados y las clases más desprotegidas, generaron una de las crisis más profundas del sistema capitalista.

En esa década, el ciudadano común norteamericano, gozaba de una estabilidad económica que nunca había tenido, producto de la economía de la posguerra (1914-1918) y de una sobreproducción que permitía adquirir casi todo a precios muy accesibles, sin embargo, todo esto empezó a generar problemas cuando muchas personas ingresaron a la bolsa de valores y gracias al espejismo inicial, empezaron a obtener grandes ganancias en pocos meses, lo cual generó una espiral difícil de sostener en el tiempo, especialmente cuando muchos de los inversionistas pedían prestado para comprar acciones de la bolsa de valores.

Finalmente, el valor de las acciones caen y se desata la crisis económica que llevó a que 100,000 trabajadores estadounidenses perdieron su empleo en un periodo de tres días. La inacción del presidente norteamericano Herbert Hoover, hizo que el problema económico escalara a todas las esferas y contagió a otras economías ligadas a la norteamericana.

Todo esto provocó que en las elecciones de 1932 1932, Hoover perdiera frente al  demócrata Franklin D. Roosevelt, quién ganó con el 57.4% del voto popular, el cual en los primeros 100 días de gobierno, lanzó el ambicioso programa denominado “New Deal” que consistió entre otras cosas en lo siguiente:

Estableció un seguro federal de depósitos, para garantizar los recursos de los ahorradores, ofreció apoyo a los pobres a través de comedores populares y oportunidades de empleo, colocando a los desempleados en campamentos por seis meses, trabajando en proyectos de conservación y obteniendo US$30 por mes, cantidad modesta pero ayudaba a la recuperación. Se dice que al final del plan, en 1942, había empleado a 2,5 millones de personas. Evidentemente que la economía de guerra, producto de la entrada de los Estados Unidos a la Segunda Guerra Mundial, ayudó a lograr la recuperación económica esperada.

Se dice que mucho del proyecto de Roosevelt, fue inspirado en las ideas del economista John Maynard Keynes y se basaban en la necesidad de que el Estado interviniera en la economía, con objeto de compensar los desajustes provocados en el mercado, por lo que era necesario que el Estado estimulara la demanda hasta equilibrar el equilibrio con la oferta de bienes y servicios.

Traigo a colación este interesante tema, en virtud de que las diferentes economías mundiales, tienen que estar trabajando ya en esquemas que reviertan la crisis económica que se avecina y que al salir de la pandemia, nos harán propensos a la pérdida de empleos y caída drástica de los mercados, aunado al caso mexicano que, además de padecer los estragos económicos del COVID-19, tiene que enfrentar una terrible caída de los precios del petróleo, que el día de ayer cotizaba poco más de 10 dólares por barril, además de la no entrada de remesas de los mexicanos en el exterior, que hoy en día, junto con el petróleo son los principales ingresos de nuestra economía.

Esperamos mucho de nuestro gobierno, así como en Estados Unidos se están inyectando 2 billones de dólares a su economía, en México algo fuerte tendremos que hacer.

* El autor es asesor empresarial en cabildeo.

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