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Crecimiento sin desarrollo

Escuché este martes pasado vía redes sociales, una interesante participación del exalcalde Jorge Ramos Hernández y actual candidato a la alcaldía de Tijuana ante los miembros de la Cámara Nacional de Comercio (Canaco) donde escuché un diagnóstico acertadísimo y a su vez devastador sobre lo que coincidentemente, he venido comentando en este espacio cada semana sobre la problemática actual de nuestra ciudad y las razones que nos trajeron hasta una crisis de desarrollo urbano, seguridad, movilidad y vivienda que vivimos hoy: Hemos crecido sin desarrollo.

Escuché este martes pasado vía redes sociales, una interesante participación del exalcalde Jorge Ramos Hernández y actual candidato a la alcaldía de Tijuana ante los miembros de la Cámara Nacional de Comercio (Canaco) donde escuché un diagnóstico acertadísimo y a su vez devastador sobre lo que coincidentemente, he venido comentando en este espacio cada semana sobre la problemática actual de nuestra ciudad y las razones que nos trajeron hasta una crisis de desarrollo urbano, seguridad, movilidad y vivienda que vivimos hoy: Hemos crecido sin desarrollo.

Tijuana es una tierra bendita para quien quiere encontrar trabajo y estabilidad laboral, así como oportunidades de crecimiento personal, profesional y económico. Gente de todo el país y muchos lugares del mundo hemos llegado aquí a buscar fortuna y hemos encontrado un hogar. Nuestra ciudad es la puerta de entrada a Latinoamérica para los vecinos del norte y la puerta de entrada a Norteamérica recíprocamente. Esta posición geográfica privilegiada, ha permitido a la industria maquiladora florecer convirtiéndose en el motor de nuestra economía acompañado de una vigorosa industria de servicios médicos, turismo, gastronomía y servicios que nos permiten esa diversidad que provoca que, quien llega a esta frontera a superarse, pronto logra recoger los frutos en proporción a su esfuerzo y pasión. Esto, contrasta con lo que sucede en muchísimas regiones de nuestro país, donde la falta de oportunidades y la corrupción histórica de sus gobernantes han terminado por robarles los anhelos de superación y los que han podido salir, se vienen para el norte del país o Estados Unidos y Canadá.

Los que aquí vivimos y hemos viajado a otras zonas del país, a menudo nos sorprendemos al observar el mejor estado que guardan otras ciudades menos prósperas que la nuestra donde a pesar de la corrupción histórica de algunos gobiernos locales, cuentan con mejores servicios e infraestructura en sus ciudades. Si nos basáramos en la apariencia nuestra ciudad y sus servicios públicos, pensaríamos que Tijuana es una ciudad menos próspera de los que realmente es. La causa principal de esta discrepancia han sido sin duda los gobiernos locales que no han hecho lo suficiente para abatir los rezagos que cada día crecen. El cambiar favorablemente nuestra ciudad exige que ciudadanos, organismos intermedios y empresariales, hagamos un frente común para hacer a un lado los intereses individuales y exigir a las autoridades que hagan lo necesario para que nuestra ciudad física represente de lo que hemos logrado los tijuanenses. Esto, seguramente requerirá tender puentes y buscar el entendimiento entre las partes. Al mismo tiempo, necesitamos dejar a un lado la apatía y requeriremos sin duda que participemos más, e incluso, que paguemos más impuestos como el predial e implementemos al fin las obras participativas o por derrama donde vecinos y gobierno se ponen de acuerdo para pagar proporcionalmente la inversión requerida para sacar a las colonias de esta ciudad de esa espiral autoalimentada que no nos permite salir adelante y convertir a nuestra ciudad en un reflejo fiel de lo que somos.

Pero más importante, involucra también salir a votar copiosamente este próximo 6 de junio a favor de aquella propuesta que no nada mas haga las promesas, sino que nos brinde el liderazgo que necesitamos para tener al fin, la Tijuana que merecemos.

* El autor es arquitecto tijuanense, pro ciudades compactas.

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