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Tecleado

Bonilla haciendo maletas

A un poco más de una semana para dejar el cargo de gobernador de Baja California, Jaime Bonilla Valdez está haciendo las maletas para dejar el espacio a Marina del Pilar Ávila Olmeda, tiene que dejar vacía su oficina en Tijuana, porque la de Mexicali la usó muy poco o casi nada, no creo que haya traído o puesto nada que tenga que llevarse.

Por Cosme Collignon

A un poco más de una semana para dejar el cargo de gobernador de Baja California, Jaime Bonilla Valdez está haciendo las maletas para dejar el espacio a Marina del Pilar Ávila Olmeda, tiene que dejar vacía su oficina en Tijuana, porque la de Mexicali la usó muy poco o casi nada, no creo que haya traído o puesto nada que tenga que llevarse.

En la maleta esperemos le quepa todo, primero la soberbia, el espacio que va a ocupar es muy grande, pero se la tiene que llevar, no vaya ser que contagie a su sucesora, ya que será la primera gobernadora del Estado, la primera y Bonilla fue un gobernador de dos años.

También le caben sus chistes malos que le festejaban sus colaboradores como el doctor Alonso Pérez Rico, quien por cierto le paga la federación y no el Estado. Sus odios a empresarios, políticos, compañeros de partido, también cabrán, por cierto que Marina tendrá que llevar a los chamanes para que hagan un limpia de las malas vibras que vaya a dejar en pisos y paredes. Se llevará los recuerdos de los más odiados: Kiko Vega, Arturo González Cruz, Jorge Hank Rhon, Gustavo de Hoyos, Zulema Adams, entre otros.

El espacio quedará vacío, sus sentimientos de reconocimientos de la gente estarán en un rincón de su equipaje, eso dice él, pero se llevará el rencor de los maestros a los que les quedó a deber, el malapaga, como también a la CFE, los policías, etc., etc.

Las fotografías que lo acompañaron cada mañana tendrá que descolgarlas de las paredes, dejarlas limpias, creo que eran de sus padres, se las llevará a sus oficinas en PSN, donde sí lo quieren, más bien diría que lo adoran.

De la casa de gobierno en Mexicali no se llevará nada, jamás la ocupó, creo que la quería donar a la universidad Autónoma de Baja California para que vivieran alumnos de fuera, no llegó a concretarse como lo hizo con el Centro de Gobierno de Tijuana cerca del Palacio Municipal, lo dio a la Universidad por miserable en vez de haber construido un complejo universitario de salud con un Hospital Universitario, centro de odontología universitario, y por supuesto las facultades, no da un edificio viejo construido para oficinas no para complejo educativo universitario.

¿Y la carretera a cuatro carriles hasta el paralelo? Abrir la boca y prometer es muy fácil, cumplir es lo difícil, Bonilla sabía que tendría dos años, dos años de un gobierno casi de transición. ¿Logró algo? Puede ser que sí, les cobró a los empresarios que no pagaban el agua y ¿qué hizo con el dinero? Quien sabe, como con los 3 mil millones de pesos que le autorizó el Congreso.

Escuchaba con atención, en días pasados, lo que decía el presidente Andrés Manuel López Obrador al anunciar el decreto u acuerdo para legalizar los autos chocolate, que decía que el dinero recaudado de esos autos sería para tapar baches y no para suburbans, pero señor presidente en qué cree que lo movierno en Tsurus o Jetas, no en Suburbans nuevas. Y su amado Jaime Bonilla viajaba a Mexicali en helicóptero, no en carro, ¿dónde estuvo la austeridad republicana? Pues solo en discurso, la vida que se dieron no fue de un gobierno popular, aunque eso pensaban. Bonilla tiene una semana para empacar todos sus insultos, mentiras, acusaciones, señalamientos, diagnósticos siquiátricos y demás, tiene que dejar limpias las oficinas y él a prepararse para irse al gobierno federal, ¿de qué? Tal vez de Cónsul de México en San Diego o de la Comisión Nacional del Agua, tal vez regrese al Senado, no se sabe, lo que sí se sabe es que se va.

*El autor es periodista independiente.

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