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Columnas Quietud del movimiento

Alianzas condenadas al fracaso

Hace unas semanas platiqué en este espacio acerca de la inminente alianza a formarse entre el PAN-PRI-PRD. 

Por Roberto Quijano Luna

Hace unas semanas platiqué en este espacio acerca de la inminente alianza a formarse entre el PAN-PRI-PRD. Vi algunos aspectos positivos en esta estrategia, como debilitar el poder hegemónico de Morena en la Cámara de Diputados, colocar candidatos competitivos para gubernaturas en juego, abrir espacios para nuevas caras ciudadanas.

Creo que fui bastante ingenuo. Para los partidos esta alianza es solamente un arreglo cupular más para seguir siendo relevantes. En un cálculo cauteloso, estos tres partidos determinaron que juntos podían ganar algo, separados iban a perder todo. De origen existió un nulo compromiso para abrir espacios y candidaturas a nuevos perfiles emanados de la sociedad civil. Por el contrario, repetirán a los mismo desgastados e impresentables perfiles de siempre.

Al emitir mi crítica de la alianza soy consciente que en varias entidades son la única opción. Por ejemplo, en Sonora y Sinaloa, tienen altas posibilidades de ganarle a personajes nefastos de Morena como son el mentiroso compulsivo de Alfonso Durazo. Por eso, el alcance y valor de la alianza deben ser analizados de conformidad al contexto de cada entidad federativa. Quizá la alianza no sea viable en los 32 estados, pero sí en algunos.

En este sentido, la alianza en Baja California es una total desilusión. Tres partidos que antes habían abierto sus puertas a perfiles ciudadanos hoy recurren a la cerrazón para complacer a sus cúpulas. Aún peor, les cerraron las puertas a organizaciones como el Partido de Baja California (PBC) que le hubiesen podido brindar mayor credibilidad a su causa. El Partido de Baja California es un partido de origen local que ha abierto la puerta a perfiles ciudadanos para brindarles un vehículo para participar en política. Esto puede hacer la diferencia en la próxima elección. Por supuesto, el PAN-PRI-PRD no ve las cosas de esta manera. Para ellos lo único importante es ganar por ganar.

Lo que sucedió con el PBC en Baja California ha sucedido en otros estados, los partidos tradicionales les cierran el paso a partidos locales. Quienes de buena fe querían apoyar a una causa superior (ser contrapeso de Morena), fueron excluidos. A pesar de este rechazo, estos partidos locales tienen la tarea de ser files a sus orígenes y darles voz a causas locales. Hay un campo bastante fértil para hacer crecer el apoyo a estos movimientos dada la lejanía de los partidos tradicionales de causas locales. Por otro lado, Morena es un partido subordinado a los caprichos del presidente López Obrador, es imposible que postulen a candidatos cuyo discurso cuestione los evidentes fracasos de la “Cuarta Transformación”.

La próxima elección será de suma importancia. Sabremos si el elector estará dispuesto a refrendar el trabajo de Morena. Para quien se informa y es consciente de su realidad, no cabe la duda que Morena ha sido un rotundo fracaso. Han hecho de la mediocridad, mentira, ineptitud y cobardía una forma de gobierno. No hay un solo rubro en el que Morena tenga buenos resultados. La pobreza, violencia y muertes por la pandemia siguen en brutal aumento. Hay mucho en juego.

*- El autor es abogado y estudiante de maestría en administración y políticas públicas.

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