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Columnas Camelot

A Emiliano, ya 17 años

La sociedad es la suma de sus ciudadanos, somos lo que hacemos, pero también lo que hemos dejado de hacer; el recuento de lo que construimos es directamente el resultado de quiénes somos, de qué hacemos y cómo lo hacemos.

“Somos lo que Hacemos”.

La sociedad es la suma de sus ciudadanos, somos lo que hacemos, pero también lo que hemos dejado de hacer; el recuento de lo que construimos es directamente el resultado de quiénes somos, de qué hacemos y cómo lo hacemos.

En nuestro estado justificamos la corrupción al no decirle corrupto al gobernador en turno cuando, como en el caso de Kiko Vega, la evidencia de la misma fue absoluta, desde la Secretaría de Desarrollo Económico hasta su secretario particular, no haberlo hecho nos volvió cómplices de ello.

Preferimos el vituperio de las redes sociales a la defensa de nuestras mejores causas, lo acabamos de ver con el ataque que Cruz Roja ha tenido recientemente, es más fácil fabricar una encuesta que aportar recursos para que nuestro sistema de salud estatal sea tal que se llegue el día que no se requiera de clínicas ni de atención de emergencias por parte de organismos de la sociedad civil.

Toleramos y justificamos la corrupción de la que generalmente esperamos beneficiarnos de ella, ¿ha notado la cantidad de carros que circulan con pseudo placas?, ¿qué futuro tiene una sociedad que le enseña a toda una generación que lo normal es ni siquiera pagar la importación de un vehículo?; no nos extrañe que los que haciendo un esfuerzo mayor cumplen con las reglas dejen de hacerlo al ver que pagar placas y tenencia no sirven para un carajo.

En estos dos años de gobierno muchos actores de la sociedad hemos sido sistemáticamente atacados desde el concurso presidencial, López Obrador al hacerlo merma ostensiblemente a grupos que la sociedad requiere para ser contrapeso de los excesos gubernamentales, la solución es fortalecerlas no dinamitarlas a su antojo. Parece ser que la inmensa mayoría se siente cómodo con ello, que por el hecho de decir que ahora son diferentes les confiere un blindaje tal que será suficiente; lamentablemente no es cierto, cualquier gobierno sin contrapesos resultará en uno autoritario y corruptor de la sociedad y de nuestras libertades.

Veo con preocupación que en nuestro estado cada vez más empresarios tienen temor de alzar la voz para no ser avasallados desde el gobierno, ¿Es ésta la sociedad que estamos dispuestos a construir?, ¿Renunciaremos a denunciar públicamente lo que ha estado sucediendo durante este gobierno?

Lo que hagamos y lo que dejemos de hacer marcará nuestro presente y condicionará nuestro futuro, si permitimos ser vilipendiados por el gobernante en turno terminaremos acostumbrándonos a ello condenando a la sociedad a un absolutismo rancio y estúpido; por el contrario, si no nos quedamos callados y ejercemos nuestro derecho a disentir, asumamos entonces el precio que se tenga que pagar por ello. Debemos de reconocer que en el estado muchos fuimos cómplices, por omisión, en el pasado, nos quedamos callados y no tuvimos el valor de decir lo que estábamos obligados; renunciamos a nuestra obligación de señalar públicamente y por ello tuvimos que soportar a vulgares ladrones que nos pidieron su voto; tengamos presente que muchos de ellos lo único que hicieron fue cambiar de partido, se fueron del PRI y del PAN y ahora militan en Morena, ¡Al diablo con el cuento de que son diferentes!

Somos lo que hacemos, la pregunta es muy clara: ¿Qué vamos a hacer?

* El autor es empresario y ex dirigente de Coparmex Mexicali.

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