No te pierdas las últimas noticias

Suscríbete a las notificaciones y enterate de todo

Columnas Próximo lunes, un nuevo amanecer

Tijuana, ayer y hoy

Por

El próximo dos de julio, cuando aparezca esta columna, México tendrá un nuevo amanecer. Habrá esperanza de cambio, de una nueva etapa para este sufrido país, que tantas frustraciones ha tenido; porque el primero de julio, elegiremos un nuevo presidente de la República. Deseamos que la elección se realice con respeto al voto popular. Que el triunfo sea contundente y que no haya duda del triunfo del candidato electo. Es importante que ni antes ni durante ni después de los sufragios, haya alteraciones al orden, movimientos extraños que pudieran llevar a un fraude, que “no se vaya a caer el sistema a las diez de la noche…” El país, ya no está para sorpresas. La indignación, el hartazgo por la corrupción, la inseguridad y la demagogia en que hemos vivido, ya no permitirían ninguna tropelía. Sabemos muy bien que en el aparato electoral, INE, sus consejeros, sus operadores en los 300 distritos, sus capacitadores y auxiliares (verdaderos héroes de la jornada electoral, por todo el extraordinario trabajo realizado) y los cientos de miles de ciudadanos que atenderán las casillas y representantes de partido y observadores que vigilarán las elecciones, desean que todo se haga con estricto apego a la ley y respeto al voto ciudadano. Sería muy peligroso y un acto de verdadera irresponsabilidad histórica, que alguien o algunos, en cualquier nivel, nos salieran con malas cuentas. El pueblo ya no lo permitirá. Esperamos que el ganador obtenga un contundente triunfo que no deje duda alguna de su logro. Los demás partidos y candidatos, como en todo país civilizado deberán reconocer su triunfo y presentar su apoyo al nuevo mandatario. Por otra parte, en Baja California, se presenta, como en otras entidades, un fenómeno singular, los partidos postularon para senadores y diputados figuras de la vida pública, que ya han participado en otros puestos con otros partidos y gobiernos. Cosas de la modernidad, dirán algunos, en que la ideología ya no importa sino el pragmatismo electoral. Sin embargo, al parecer, será el anhelo del cambio y la esperanza de un nuevo país lo que determinará su elección. Alguien dijo una vez: No necesitamos cambiar las leyes, lo que necesitamos es cambiar a quienes hacen las leyes, los que ahora están al servicio de sus partidos, de sus empresas o de sus mandatarios y no del pueblo. Por último, esperamos que el nuevo presidente sepa y pueda tener una actitud digna ante el energúmeno de la Casa Blanca, que emulando a Hitler en los campos de concentración, separaba a los padres de sus hijos, escenas revividas hoy en los centros de detención estadounidenses. Abominable acto repudiado por el mundo entero incluyendo a la mayoría del pueblo norteamericano. Nuestro gobierno respondió tardía y débilmente. Pero volviendo al tema central, lo dicho; esperamos el lunes dos de julio: un nuevo, distinto amanecer. * El autor es catedrático de la Universidad de Tijuana, Cronista de la ciudad.

Comentarios