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Columnas Indiferencia como mecanismo de defensa

Termómetro mental

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El mejor fotógrafo ha sido Henri Cartier-Bresson, él hablaba sobre un concepto llamado “el momento decisivo”. Ese momento en el que el fotógrafo decide disparar su cámara. La nueva tecnología hace que podemos hacer múltiples imágenes en unos segundos. Esta no es una foto azarosa, es evidente la mirada del instante, del escenario, encuadre y momento exacto. Sin embargo, una buena fotografía social es aquella que captura algo que, si sucede un instante antes o después, la foto hubiera perdido la composición exacta. Social en el sentido amplio, sin referencia a la foto de la sección de sociales, es otro género. La fotografía de Gustavo Suárez que apareció en FRONTERA hace unos días capturó ese instante. Se hizo viral. Algo muy interesante es que para nosotros no genera el horror que provocó se hiciera viral. Se capturó la cotidianeidad del homicidio. Ni el perro se interesó, como quizá hubiera querido el fotógrafo. El resultado es una imagen que es un espejo del aspecto más siniestro de nuestras calles, el homicidio cotidiano. Los tacos, los comensales el perro y el cadáver son una gran composición. Me recuerda una foto que también salió de FRONTERA en donde una pareja con carriola camina platicando junto al cadáver de alguien asesinado. Para mí gusto, estas dos fotos son el reflejo más fuerte de lo que nos sucede. Lo que parece es indiferencia es algo más terrible, el acostumbramiento. Si cada mes tenemos centenas de cadáveres en la vía pública, debe de haber miles y miles de tijuanenses con un estrés post traumático de haber estado cerca de un homicidio. Un mecanismo de defensa es una aparente indiferencia, es una preferencia por el “prefiero mantener la calma como si no pasara nada”. Es una tensa calma, una ciudad en donde sabemos que podemos ver lo que esa fotografía muestra. El año pasado nos aterró ver el regreso de la delincuencia a la vida cotidiana de la ciudad, este 2018 supera el horror. Las estadísticas son contundentes. Se trata de una violencia que es tan endémica como lo que va del siglo, resulta difícil estar optimista por lo que pueda hacer una administración honrada en seis años. Vivir a un lado de donde depositan cabezas humanas en la calle es una experiencia extrema. El mejor fotorreportaje es aquel que nos dice mucho con una imagen. Esta imagen estará en los anales de la historia de este periodo que nos está tocando vivir. Captura un reflejo de eso que llamó Freud “negación”, que no es aseverar que no existe. Es una negación del cerebro a experimentar una situación extrema que sucede en su entorno, una forma de defenderse. No es el reflejo de la indiferencia, sino del sobrellevar una situación. Lejos de estar indiferentes, estamos pasmados. * El autor es siquiatra y ejerce en Tijuana.

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