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Columnas Los Adioses Dir. Natalia Beristáin

Sueños de plata

Por Manuel Ríos Sarabia

Con la vida de Rosario Castellanos como base para crear una narrativa, más que feminista, sobre el estado del feminismo a casi doscientos años de sus albores, Natalia Beristáin continúa la incansable lucha, demostrando que, tristemente, no mucho ha cambiado. Utilizando el recurso narrativo de la cronología no lineal, para evitar ser un simple recuento de hechos, Beristáin presenta a sus personajes, Rosario Castellanos y Ricardo Guerra, en dos recorridos paralelos, el de la juventud y primer encuentro y el de la edad madura (reencuentro). El casting de los cuatro actores, Tessa Ia, Karina Gidi, Pedro de Tavira y Daniel Giménez Cacho, que interpretan a los dos personajes principales, Rosario y Ricardo, en sus dos distintas etapas, es uno de los aciertos que confirman el por qué Beristáin es una de las directoras de casting más solicitadas del país. La impresión inicial (y natural) es que los actores no tienen realmente ningún parecido físico con su contraparte madura, pero en realidad el efecto que se logra con esto es el de reflejar un cambio interior de forma física. Es la manera de mostrar visualmente los cambios psicológicos que ambos han sufrido y evidenciar las cicatrices que el paso del tiempo ha dejado en ellos. El salto constante entre lo sucedido en los cincuenta y los sesenta acentúa de igual forma la transformación entre la Rosario joven e ilusionada, enamorada de un Ricardo progresista que la apoya e impulsa en todo, y la Rosario adulta y decepcionada, que se enfrenta a un marido machista cegado por celos profesionales y empecinado por detener la evolución y los logros de su mujer. Es a través de esta temática que la cinta logra ir más allá de una simple biografía para convertirse en un relato de la constante lucha dentro de las relaciones de pareja y del avasallador papel que la mentalidad patriarcal siempre ha jugado en ellas. Si bien en su inicio, el apego a los textos de Castellanos hace que los diálogos, y por consecuencia las actuaciones, resulten artificiales y acartonadas, conforme se desarrolla la narrativa este efecto se disipa y se alcanza una mayor naturalidad. Las interacciones entre Gidi y Giménez Cacho transitan un doloroso recorrido de constante tensión en que cada teclazo de la máquina de escribir eleva la animadversión entre ellos, agrandando la grieta que los separa con cada letra impactada sobre el papel. Es la batalla entre Rosario y Ricardo y el enfrentamiento histriónico entre Gidi y Gimenéz Cacho el cemento que mantiene erguida la cinta en todo momento. La contradicción existente dentro de una relación de amor incondicional por parte de Rosario y el resentimiento / desprecio exhibido por parte de Ricardo, que en la tradición machista por excelencia se desahoga en infidelidad, es el nudo del texto (feminismo vs patriarcado) explorado por Javier Peñalosa y María Renée Prudencio (co guionistas). Visualmente, el minimalismo utilizado en la fotografía logra remitirnos a las épocas que retrata (en especial a los sesenta) y curiosamente (ya sea intencional o involuntariamente) también nos remonta a la muy reconocible estética austera del cine mexicano de los noventa, conocido en su momento como “Nuevo Cine Mexicano”. Los Adioses no es una obra maestra, aunque las opciones del cine comercial nacional la hagan parecerlo, pero es una película que aborda temas que trágicamente siguen estando vigentes después de tantas décadas y que acertadamente son revividos a través de la batalla literaria que lideró Rosario Castellanos al exterior mientras, irónicamente, cada día perdía la misma batalla en la intimidad de su hogar.

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