Columnas El éxito de Guerreros

#SomosToros

Por Armando Esquivel

Con marca de 26-30, los Guerreros de Oaxaca serán el primer equipo con récord perdedor en disputar una instancia final de la Liga Mexicana de Beisbol (LMB) desde 1988, cuando los Saraperos de Saltillo se colaron a la final, luego de recopilar números de 59-66 en el rol regular. En aquella ocasión, hace 30 años, el conjunto coahuilense no pudo completar la sorpresa al caer en la final contra Diablos Rojos del México en cinco juegos, en el que fue el último campeonato que consiguió Benjamín “Cananea” Reyes como manejador. De vuelta al 2018, la historia de éxito de Guerreros de Oaxaca se construyó de muchas piezas y condiciones que les favorecieron para ubicarse en la Serie del Rey, al dejar en el camino a Diablos Rojos del México, Leones de Yucatán y Bravos de León en playoffs. Una de las claves de su éxito fueron los refuerzos que tomaron para la segunda temporada del 2018, al incluir a nombres como Dustin Geiger, Jay Austin, Yordanis Linares, Omar Meza, Henry Urrutia y José Carlos Medina. Otro factor que les favoreció fue los cambios de manejadores, ya que en la primera temporada contaron con José Luis “Borrego” Sandoval, pero le dieron las gracias y el segundo certamen lo inició Joe Álvarez, quien se fue luego de récord de 14-16 y en su lugar se quedó Sergio Omar Gastélum. “El Güero” tampoco tuvo un buen desempeño, ya que los “bélicos” ganaron doce y perdieron catorce bajo su mando, sin embargo, el equipo cerró fuerte con once victorias en los últimos 17 duelos de temporada regular, para alcanzar a colarse al Comodín de la Zona Sur. Otro punto que les benefició fue el descanso de 37 días que tuvieron entre las dos campañas, ya que en el primer certamen quedaron fuera de playoffs y la pausa para pretemporada fue larga, con tiempo para trabajar, reforzarse y planear el segundo certamen. Entre los refuerzos ya mencionados, José Carlos Medina inició la temporada como relevista, sin embargo, el zurdo fue movido a la rotación y lo hizo bien al cerrar con récord de 3-0 y ya en playoffs ha sido un respaldo eficiente para la tropa de la “Verde Antequera”. Parte vital de esta bonita historia es sin duda los brazos zurdos de la “Familia Delgado”, que, aunque no son ni hermanos, ni primos, ni nada, han hecho fuerte la rotación de la escuadra oaxaqueña. No hay que dejar de mencionar también al receptor Érick Rodríguez, quien ha vestido la casaca de Guerreros en toda su carrera en la LMB, un historial de quince años detrás del plato del estadio Eduardo Vasconcelos. Quizá a Rodríguez se le puede reclamar que en su carrera no ha destacado a la ofensiva, sin embargo, en estos playoffs ha redondeado con su bat una gran postemporada. Su valía es cuando se arrodilla detrás del pentágono, ya que en la segunda temporada del 2018 fue el receptor con más juegos disputados con 51 y encabezó el tema defensivo al cumplir con una campaña sin errores. A eso agréguele usted que Guerreros de Oaxaca fue el equipo con menos “wild pitch” y sólo cometió un “Passed Ball”, además atrapó a 17 corredores que salieron al robo, cifra alta en la LMB. Contar un catcher así es un privilegio para cualquier lanzador, ya que les da la confianza al contar con una muralla en la receptoría. Es por eso que Guerreros fueron los terceros más ponchadores de la campaña regular y en playoffs el bullpen solo permitió siete carreras en 25 entradas en la serie contra Diablos Rojos del México. Súmele a eso a la combinación, el bateo explosivo en postemporada de Yuniesky Betancurt, Alejandro González, el mismo Érick Rodríguez, el joven Julián Ornelas, Jay Austin, Henry Urrutia y Alan Sánchez. A pesar de todo lo dicho, creo que Guerreros llegó al final del camino y ya “se les acabó el corrido”, pues en la Serie del Rey que inicia hoy, se medirán a Sultanes de Monterrey, un equipo que luce mucho muy superior en todos los departamentos y posiciones, sin embargo, lo hecho por Guerreros es benéfico para la LMB. Nos vemos en la parte alta del estadio Gasmart SDQ. Goodbye Horses!AP

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