Columnas Fin del camino

#SomosToros

Por Armando Esquivel

"Fracaso", “decepción” y “retroceso” son las palabras que más han utilizado los colegas de la prensa local y nacional para calificar el desempeño de Toros de Tijuana en las dos temporadas del 2018. Luego del histórico campeonato conseguido en el 2017, la escuadra tijuanense se consolidó en 2018 como uno de los equipos “grandes” de la Zona Norte y de toda la Liga Mexicana de Beisbol, al avanzar en las dos campañas a playoffs, sin embargo, su paso a un segundo título se vio cortado en la postemporada de ambos certámenes. Si nos vamos a los números de las dos campañas regulares, los Toros de Tijuana no tienen nada de qué avergonzarse, ya que en ambas competencias finalizaron en la segunda posición; sin embargo, en Tijuana eso ya no alcanza para considerar un éxito el balance general. En el análisis anual que han hecho los medios he visto enumeradas las causas, que a su entender, le impidieron a Toros de Tijuana repetir los honores de un año antes o por lo menos volver a aparecer en la Serie del Rey, algo que habían conseguido en 2016 y 2017. La más repetida crítica es el movimiento de jugadores, es decir, las altas, bajas y cambios que, en algunos casos, no dieron el resultado esperado y como desenlace de todo este reemplazo de peloteros, las cabezas de dos manejadores fueron sacrificadas. Se fue Pedro Meré y muy pronto el sucesor Lino Rivera, quien pasó poco tiempo en el banquillo, antes de ceder su lugar al debutante Óscar Robles, quien lo hizo bien con el tiempo y las piezas que tuvo disponibles. En muchas plazas, el solo hecho de alcanzar los playoffs es sinónimo de un año exitoso; en Tijuana no lo es así. La vara es muy alta y el objetivo va más allá del solo hecho de ambientar la postemporada. Claro que los otros equipos, como Sultanes de Monterrey y Acereros del Norte, por mencionar los más fuertes, también juegan y hacen su torneo con el mismo objetivo que Toros de Tijuana, sin embargo, en la planeación anual del equipo fronterizo se pone como meta llegar a la Serie del Rey, algo que en 2018 no se pudo alcanzar. Sin “tirarnos a un barranco” y como lo mencionó el manejador Óscar Robles al finalizar el séptimo juego contra Sultanes, los Toros de Tijuana fracasaron en su intento de conseguir los objetivos trazados, sin embargo, todo el camino transitado a lo largo de los dos torneos servirá de aprendizaje para evitar seguir retrocediendo y recomponer el camino para buscar el segundo título en la temporada 2019. Así es el beisbol, a veces se gana y en otras se pierde, pero lo importante aquí son las formas en las que llegaron esos triunfos y la manera en la que se perdió. Creo yo que caer en siete juegos contra Sultanes de Monterrey en la Serie de Campeonato no tiene nada de qué avergonzarse. Ahora, habrá tiempo para planear un solo torneo y hacer lo que el equipo “regio” hizo luego de que Toros de Tijuana lo tomara de cliente en 2016 y 2017. La revancha es algo que el beisbol te ofrece en muy corto tiempo. Hoy para la afición, llegó el tiempo de descansar y esperar que llegue abril para iniciar otra aventura en la Liga Mexicana de Beisbol, pero para la directiva de Toros de Tijuana inicia la parte más importante del año, cuando se trabaja, planea y organiza, todo lo que se ejecutará a partir del inicio de la primavera. Los invito a disfrutar la lucha por el título en la Liga Mexicana de Beisbol y la recta final de la temporada regular de Grandes Ligas y recuerde, en el beisbol se gana, se pierde y a veces llueve. Nos vemos en la parte alta del estadio Gasmart SDQ. Goodbye Horses!!!

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