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Columnas Epidemia de desaparecidos

Radiactiva*

Por Jousín Palafox*

Existe un tema del cual debemos hablar abierta y extensamente en cada hogar… Las cientos de desapariciones de adolescentes y adultos jóvenes que se registran en Baja California. Fenómeno que según he detectado, es ya una tendencia a nivel nacional. A través de mi página de noticias y emergencias en Facebook, cada semana recibimos al menos 25 reportes con categoría de urgente, de muchachos y señoritas que no llegaron a dormir o fueron vistos por última vez a bordo del vehículo de un desconocido. Amigos y familiares comienzan la movilización para la localización de dicha persona, en redes sociales. Son todas ellas, solicitudes angustiosas, pues temen por la vida y seguridad de sus seres queridos. Sin embargo una vez publicada la nota, a las horas o al siguiente día, volvemos a recibir mensajes pero ahora para pedirnos que borremos la noticia, pues la personita en cuestión ya apareció. Por un lado entiendo que poco o nada nos cuesta dar un click para compartir una emergencia de esa naturaleza, pero al ser un fenómeno tan recurrente y masivo, la sociedad ya se muestra insensible ante los hechos y prefieren ignorar, sabiendo que a las pocas horas la persona va a regresar. Según los datos de nuestro equipo, alrededor del 87% de estas emergencias, terminan felizmente con un adolescente alcoholizado, una muchachita regañada o un adulto que sólo avisa “ya llegué” y como si nada hubiese pasado, vuelve a prender su cel. Del otro 13% no estamos muy seguros, pues no todos son tan atentos como para avisarnos que su familiar ya fue encontrado y muchas veces nos enteramos de rebote de dicha situación, al revisar los perfiles de los reportantes. Creemos que son muy pocos, quizá el 3% los que en verdad nunca volvieron a ser localizados, pero eso no significa tampoco que su final haya sido trágico, pues también hemos sabido de personas que son localizadas meses o años después, viviendo felizmente en Estados Unidos o algún estado del sur mexicano. Si no hablamos de esta situación en familia, si no nos tomamos el tiempo de juntar a nuestros hijos para explicarles la gravedad de una fugaz desaparición, por berrinche, inconciencia o aventura, entonces estaremos condenando a la sociedad a una insensibilidad sistemática muy peligrosa, porque cuando alguien verdaderamente desaparezca como víctima del crimen o la violencia, será rotundamente ignorado, pensando que se trata de otro muchachito mal portado. Hay que hablar del tema, prevenirlo, concientizar e implementar todos, un plan de emergencia familiar, a la voz de ya… * El autor es graduado de la licenciatura en Derecho de la UABC, escritor y conductor de radio.

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