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Columnas El milagro del Norte

Radiactiva*

Por Jousín Palafox*

Las ciudades, como los hombres, si crecen hacia los lados es descontrol y si lo hacen hacia arriba es grandeza… Pues así es como está creciendo Tijuana, hacia las nubes, con proyectos arquitectónicos que transforman el horizonte urbano de esta noble frontera. Pero no se trata sólo de concreto y varilla, no es sólo acero y cristal, el florecimiento de esta urbe nos ha colocado como “la mejor ciudad para vacacionar en México”, esto de acuerdo con los World Travel Awards, los cuales son reconocimientos internacionales, concedidos por expertos en el rubro turístico, gastronómico y hotelero. Por descabellado que parezca y aun cuando no tenemos una Riviera Maya, como Yucatán, no contamos con la historia arqueológica de Oaxaca o Guadalajara y tampoco el desarrollo e infraestructura de la Ciudad de México; nuestra coqueta Tijuana se ha convertido en la ciudad con el mayor turismo médico, recibiendo a miles de californianos día con día, para realizarse procedimientos quirúrgicos, dentales y de cosmetología, principalmente. Por otro lado, la industria restaurantera ha tenido un crecimiento imparable en la última década, haciendo de esta esquina ¡la nueva Meca gastronómica de América Latina! ¿Pero a qué se debe el desarrollo exponencial de esta ciudad? Tengo una teoría que no es tan difícil de comprobar: La responsable es la migración continua. Y debe haber mil factores más, pero el que se encuentra en los cimientos de esta pirámide de abundancia y ha provocado un verdadero fenómeno virtuoso en el Norte del país es la gran cantidad de personas que con su incansable lucha, diferentes culturas, dialectos, tradiciones y sabores, han hecho en Tijuana una “mina social dorada”. Porque los que hasta aquí han llegado, en su inmensa y abrumadora mayoría, lo han hecho buscando el futuro que se merece todo aquel que se entrega al trabajo honrado. Esta tierra es el último bastión de esperanza que mantiene vivo al “sueño mexicano”. Y es precisamente por ello que muchos tijuanenses sí le abrimos los brazos a migrantes de todos los rincones, países y estados, ya sean nacionales, haitianos, hondureños y cualquier centro o suramericano. Si huyen de la miseria, aquí hay abundancia, si vienen a trabajar, aquí hay un espacio para crear y soñar. Bienvenidos los que vengan a engrandecer a Tijuana, ¡tierra deliciosa, trabajadora y humana! * El autor es graduado de la licenciatura en Derecho de la UABC, escritor y conductor de radio.

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