Columnas Por ética dejé de litigar

Radiactiva*

Por Jousín Palafox*

Espero que me llueva estiércol por parte de estudiantes de derecho y los maestros de los mismos, pero bien dicen que de la boca sale lo que del corazón procede. Les comparto: Abandoné la profesión de la abogacía porque nuestro Nuevo Sistema de Justicia Penal sólo fue configurado para proteger al criminal. Y el que opine lo contrario carece de toda ética, integridad y moral. O seguramente es alguno de aquellos putrefactos diputados, que ayudó a sancionar ese sistema protector de los “Derechos Inhumanos”. Carajo, es que tiene más peso una denuncia en Facebook que ante el MP (Ministerio Público) y aún así los eruditos del derecho continúan defendiendo esa basura de sistema. Desde que estudié la maestría en Litigación Oral, supe que algo estaba mal… Y entre más conocía de este “novedoso proceso”, más incómodo me sentía. Pero ahora que se han abierto las puertas del infierno y ningún criminal permanece preso, me doy cuenta que no estaba tan equivocado. Los infames con facultad discrecional, mal llamados jueces de lo penal, parece que buscan cualquier resquicio legal para soltar a los imputados, que si “el debido proceso”, “la cadena de custodia” o “la mala integración de la averiguación previa”. Y si todo está bien, se ven blanditos para proteger a los más malditos, con sentencias irrisorias. Cobardes, pusilánimes o cómplices de los criminales, son los jueces y todos los diputados que ayer aprobaron un sistema proteccionista a favor de los delincuentes y también lo son, quienes ahora ostentan un cargo en San Lázaro y se cruzan de brazos diciendo “yo no fui quien redactó esas leyes”. La portación de armas no es delito que amerite pena corporal, Javier Duarte tocará 9 años la cárcel y en menos de ese tiempo se irá y cualquier otro criminal, de alto o bajo vuelo, tiene ante los jueces y la ley la consagración de sus derechos, por encima de las víctimas y sus familias. A nosotros, al pueblo, a los inocentes, nadie nos defiende. Dirán los estudiosos del derecho: “El sistema es bueno, las policías y los ministerios públicos son incompetentes”. Y en parte tienen razón, pero las víctimas no tienen de ningún ente público la más mínima consideración. Y a los abogados les conviene que sea así, porque cobran por liberar a sociópatas, mientras ellos como defensores, enriquecen con billetes su miseria humana. Quien quiera defender ese podrido sistema de plano no tiene abuela, ni cara, ni alma. Por eso dejé de litigar, porque no quise ser cómplice de cobardes, ni amigo de criminales. ¡Punto! * El autor es graduado de la licenciatura en Derecho de la UABC, escritor y conductor de radio.

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