Columnas Contra lobos soltemos perros

Radiactiva*

Por Jousín Palafox*

Oficiales no están solos… Aunque no hemos estado en todos sus velorios, Tijuana llora con ustedes hombro con hombro. Pero no queremos más héroes entre ustedes, ahora necesitamos soldados. Un héroe muere en cumplimiento de su deber y nosotros necesitamos tropa que se sepa defender. La delincuencia ha cobrado vidas entre ustedes y nosotros. La gran diferencia es que nuestra gente tiene las manos vacías y ustedes tienen la posibilidad de tomar una valiente decisión y comenzar a actuar. Tras la ejecución del último oficial, finalmente el presidente municipal de Tijuana, Juan Manuel Gastélum, se atrevió a pronunciar las más contundentes palabras: “Si llegado el momento ustedes tienen que tomar una resolución, tómenla, abrácenla que aquí hay alcalde, que aquí hay abogados que estamos dispuestos desde nuestra trinchera a luchar por ustedes”. Parece que hasta los más estudiosos y conocedores de la ley, saben que ante situaciones bárbaras, aplican medidas barbáricas. Sin embargo, da miedo saber lo que se avecina, pues ya se combatió fuego con fuego durante el sexenio de Felipe Calderón y sin duda esos actos nos lastimaron profundamente como sociedad, pero ahora con Peña Nieto que se cruzaron de brazos y se suavizaron las leyes para proteger a los delincuentes, nos ha ido mucho peor. A los criminales se les abraza mientras ellos a nosotros nos masacran y eso lo digo en sentido estricto y literal. Parece que hoy día la portación ilegal de armas sólo tiene como castigo una llamada de atención y el homicidio que esto provoca, se castiga con un ligero coscorrón. Oficiales de Tijuana, en verdad nos duelen sus elementos caídos, porque también son hijos de esta ciudad, sus lágrimas nos hieren y nos quitan la paz. Si ustedes como autoridad corren peligro, entonces nosotros estamos en el abismo. Si los que están para defendernos tienen miedo, imagínense cómo se sentirá el indefenso pueblo. Vendrán críticas y ataques de miles de “opinólogos”, pero la siguiente vez que ustedes estén frente a frente con un delincuente, con esas opiniones o críticas ustedes no se van a defender. Sean valientes, impongan su autoridad y ¡hagan lo que tengan que hacer! Pero eso sí, que su coraje y armas apunten a los criminales y no a los ciudadanos honestos, trabajadores y respetables. Si se defienden y nos protegen de esta manera, habrá más gente y medios, que a ustedes también los defiendan. Tijuana es tierra de Xolos y perros, por eso no queremos que anden sueltos tantos lobos callejeros. * El autor es graduado de la licenciatura en Derecho de la UABC, escritor y conductor de radio.

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