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Columnas Palabras o pedradas

Radiactiva*

Por Jousín Palafox*

“Los insultos no se inyectan, se tragan”… Así lo escuché una vez y no lo supe descifrar. En un mundo en donde hablar como la mayoría, pensar como la mayoría e incluso votar como la mayoría, es lo único que nos mantiene a salvo. Pensar diferente y hacerlo público es un delito social. Sin embargo las agresiones en casi todos los casos son sólo palabras. Así es, no se convierte en actos de vandalismo, violencia física o daños reales a nivel interpersonal, sino simple, pura y cobarde violencia verbal… Y qué digo verbal, la realidad es que casi siempre se trata de burdas agresiones mal escritas y con faltas de ortografía. Pero nuestra generación se ha vuelto frágil y las palabras ahora duelen más que las pedradas. Lo más curioso es que una pedrada, instintivamente buscamos esquivarla cuando nos la lanzan, pero las palabras que nos escriben las recibimos directo y en la cara, porque nos tomamos el tiempo, la molestia y el interés de leerlas. La agresión fue lanzada convertida en letras, pero nosotros infantilmente nos ponemos de frente, para que verdaderamente nos golpee y afecte. Yo me he curtido gracias a las redes sociales y he recibido los insultos más simples o burdos, pero también he sido blanco de algunos muy creativos y originales. Han inventado palabras con mi nombre y apellido, intentando lastimar mi dignidad. Hace algunos años les respondía y me ofendía, ahora si acaso los leo sólo me río y los dejo pasar. Si alguien ofende a mis amigos o familiares, entonces sólo lo elimino de mis redes sociales, tal como hago con un bicho ponzoñoso que pone en peligro mi hogar: Lo tomo con una hoja, lo meto en una bolsa y en el primer monte disponible lo dejo en libertad. Eso es lo que aprendí y me ha servido, pero otros al encontrarse con un ser, infecto o venenoso, se lo ponen en la mano y esperan con palabras poder domesticarlo. ¡Su naturaleza es atacar, morder o picar! ¿Qué te hace creer que dándole explicaciones, siendo amable o incluso respondiendo a sus agresiones, vas a poder cambiarlo? Quien te ataca o agrede, necesita y clama tu atención, tú decides si satisfaces su fantasía o con un click en redes o una sonrisa de frente, lo eliminas elegantemente de tu vida. Si en la calle al excremento le sacas la vuelta para no embarrarte, entonces haz lo mismo en la vida cotidiana y las redes sociales. Al fin entendí que la ofensa es como pestilente plato de sopa, que nadie te la da a través de la vía intravenosa, la lanzas por la ventana o voluntariamente te la llevas a la boca. * El autor es graduado de la licenciatura en Derecho de la UABC, escritor y conductor de radio.

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