Columnas Que la esperanza no nos falle

Radiactiva*

Por Jousín Palafox*

La esperanza de México no es sólo un hombre, sino un partido enorme que hoy por hoy se ostenta como la primera fuerza nacional. Resulta muy difícil definir dónde comienza Morena y dónde termina López Obrador, e incluso distinguir las diferencias entre ambos, resulta indescifrable. Esta situación es verdaderamente de consideración, pues la voz de un solo hombre puede convertirse en la decisión de dos poderes de la nación y un gobernante con tanto poder debe ser muy maduro, íntegro y de portentoso intelecto para llevar a la patria a buen puerto. Muchos confiamos en el slogan de AMLO que tanto esgrimió durante su campaña: “No robo, no miento, no traiciono”. Y digamos que le concedemos el derecho de la duda, en un acto de buena fe. ¿Pero qué podemos esperar de todos aquellos miles de ciudadanos que formarán parte de los diferentes puestos de gobierno que cobija Morena? Pensemos en un Bartlett o un Bejarano, e incluso los tentáculos de la recién liberada Elba Esther Gordillo dentro de ese nuevo partido. Por más que lo veo desde diferentes ángulo, sólo distingo al PRI de los años 80 que ha vuelto al poder, pero ahora sin límites, ni oposición y con el apoyo de la mitad del pueblo mexicano. ¡Por eso ya hasta le puse una veladora a AMLO! Muchos dicen que por qué no se le reclama mejor a Peña Nieto por tanta corrupción y asesores podridos que lo acompañaron durante su sexenio, pero la realidad es que reclamarle a Mr. Copetes ya es una necedad. Le hicimos por lo menos mil marchas y le mandamos millones de mensajes, se le hicieron plantones frente a Los Pinos y hasta se le exigió su renuncia a través de firmas y redes sociales, pero nada pudimos en contra del Ejecutivo y la protección de varios partidos secuaces. Sin embargo, con López Obrador, aún estamos a tiempo de llamar su atención, de sentir que le importamos y que podemos, antes de que tome la silla presidencial, provocar un verdadero cambio. Pues tal parece que ahora sí estamos en posibilidad de dialogar con un hombre que se ha caracterizado por su acercamiento con el pueblo. Sólo nos quedan cuatro rincones de esperanza a nivel nacional: el Tri, la lotería, el Peje y la Morenita del Tepeyac. Así que desde este momento debemos ser críticos, incisivos y sobre todo participativos en cualquier decisión que él tome a favor o en contra de nuestra nación. Si jala, jalamos con él, pero si la riega, como a todos los otros tiranos, también juntos lo enfrentamos. Don Peje lo estamos observando… * El autor es graduado de la licenciatura en Derecho de la UABC, escritor y conductor de radio.

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